El ascenso de un ícono del country
Willie Nelson, un símbolo de la música country gracias a su inconfundible voz y su guitarra, ha capturado la atención de multitudes a lo largo de los años con sus éxitos. Su distintivo estilo y su habilidad como compositor lo han catapultado a la fama, convirtiéndolo en una figura legendaria que ha conquistado escenarios en todo el mundo y acumulado millones de dólares.
A pesar del éxito rotundo de sus giras y discos, había una grave crisis financiera acechando tras el glamour. En 1993, Nelson se encontró en una situación complicada que casi lo lleva al límite de la ruina.
Inicio y auge de Willie Nelson
Originario de Texas, comenzó su carrera musical escribiendo canciones y actuando en pequeños locales. Con el tiempo, su perseverancia lo llevó a convertirse en una de las principales figuras del country “outlaw”. Su autenticidad, la inseparable guitarra Aceras por su parte, y sus composiciones inolvidables le dieron la clave para ganarse el corazón de un amplio público.
Durante su apogeo, los conciertos de Nelson eran un éxito rotundo, sus discos se vendían en grandes cantidades y su nombre adquiría un estatus de prestigio dentro del género.
Los problemas fiscales de una estrella
No obstante, su estatus no lo puso a salvo de dificultades. Willie Nelson se enfrentó a un serio revés cuando el Internal Revenue Service (IRS) le notificó de una deuda de 16,7 millones de dólares en impuestos atrasados, junto con intereses y penalizaciones que aumentaban la cifra considerablemente. A raíz del impago, sus bienes fueron embargados, incluyendo su rancho y valiosas colecciones, lo que resultó en una de las crisis financieras más sonadas en la historia de un artista.
Para hacer frente a esta deuda, Nelson lanzó un álbum especial titulado The IRS Tapes: Who’ll Buy My Memories? (Las cintas del IRS: ¿Quién comprará mis recuerdos?), cuyos ingresos fueron destinados a cancelar parte de lo que debía. Finalmente, tras un arduo proceso de negociaciones y el apoyo incondicional de amigos y fanáticos, logró llegar a un acuerdo con el IRS que le permitió saldar su deuda en 1993.











