Una fecha que marca la historia del fútbol
Si tuviéramos que seleccionar un día internacional del fútbol, el 25 de noviembre destacaría sin duda. Este día es significativo para el deporte ya que coincide con las muertes de dos gigantes del fútbol: Diego Armando Maradona, quien falleció el 25 de noviembre de 2020, y George Best, que dejó este mundo hace veinte años.
Best, a los 59 años, murió a causa de complicaciones relacionadas con su larga batalla contra el alcoholismo. En el caso de Maradona, su vida estuvo marcada por trastornos y una adicción a la cocaína que impactó su carrera, particularmente durante el Mundial de Estados Unidos 1994 cuando un doping arruinó sus aspiraciones y afectó gravemente a la Selección Argentina.
Paralelismos entre dos leyendas
El destino de Best y Maradona muestra numerosas similitudes. Ambos nacieron en ambientes humildes: Best en la empobrecida Irlanda del Norte y Maradona en Villa Fiorito, en Lanús, Provincia de Buenos Aires. De orígenes humildes, se convirtieron en figuras icónicas del fútbol mundial.
- George Best: Adorado por las mujeres, su apariencia de rockstar lo colocó al nivel de figuras como los Beatles. En 2007, la revista GQ lo reconoció como uno de los 50 hombres más estilosos de los últimos 50 años.
- Diego Maradona: Considerado como una deidad, su influencia fue tal que generó dudas entre los aficionados napolitanos sobre a quién apoyar en las semifinales del Mundial de 1990 cuando se enfrentaron Italia y Argentina.
Amistad no correspondida y adicciones
Ambos futbolistas compartían el amor por el juego, pero sus problemas mostraban un claro contraste. Best lidiaba con su adicción al alcohol, lo que interfirió con su carrera a medida que el tiempo avanzaba. Su vida estuvo marcada por múltiples escándalos, incluyendo encarcelamientos y un trasplante de hígado en 2002.
Por su parte, Maradona también navegó por aguas turbulentas debido a su relación con las drogas, un secreto a voces en Italia. Su adicción le provocó una muerte lenta, desenfrenando su talento en el campo mientras su salud se deterioraba gradualmente, dejando entrever en varias ocasiones su arrepentimiento por los caminos que había tomado.
Reflexiones finales
Las palabras de Best, reconocible por su ingenio, reflejan la melancolía de vidas corrompidas por excesos: «Gasté mucho dinero en coches, mujeres y alcohol. El resto lo desperdicié.» Un recordatorio de que, a pesar de su grandeza, también hubo un lado oscuro que arrastró a estas leyendas al abismo. Quince años después de la muerte de Best, el mundo perdió a Maradona, quien, como él, dejó un legado que evidencia cómo el talento puede ser opacado por la autodestrucción. «La pelota no se mancha«, es un recordatorio de que a pesar de todo, el fútbol perdura.











