El fenómeno de masticar chicle en los deportes
El nombre de Michael Jordan evoca instantáneamente la imagen de un jugador masticando chicle durante los partidos de la NBA, un gesto distintivo que ha trascendido su deporte y se ha adoptado en diversas disciplinas profesionales. Este hábito no solo se limita al baloncesto, sino que también ha encontrado su lugar en el fútbol, rugby y ciclismo, donde muchos atletas de élite lo utilizan para afinar su concentración, disminuir la ansiedad y manejar la presión propia de la competencia.
Beneficios del chicle en el rendimiento deportivo
Un estudio reciente publicado en BMC Sports Science, Medicine and Rehabilitation respalda la eficacia de esta práctica. Los investigadores hallaron que masticar chicle durante el ejercicio puede aumentar la concentración y la precisión motora, factores que podrían explicar la popularidad de este hábito en el ámbito deportivo.
Las ventajas de masticar chicle abarcan tanto el aspecto psicológico como el fisiológico. Muchos deportistas indican que este gesto les ayuda a eliminar distracciones, mantener la claridad mental y manejar los nervios. En situaciones de alta presión, el chicle actúa como un «ancla mental«, limitando la dispersión de pensamientos, aumentando la alerta y fomentando el autocontrol emocional.
Impactos fisiológicos y psicológicos
Expertos en ciencias cognitivas sugieren que la masticación incrementa la actividad cerebral y podría reducir los niveles de cortisol —la principal hormona del estrés—, además de facilitar el flujo sanguíneo y mejorar la función cardíaca. Aunque se requieren más investigaciones, los datos preliminares son prometedores para aquellos que buscan métodos sencillos y efectivos para mejorar su desempeño.
Implementación y nuevas tendencias
Los entrenadores también reconocen los beneficios de masticar chicle, ya que puede ayudar a establecer rutinas, mitigar la tensión antes de las competiciones y permitir una desconexión emocional en momentos críticos. Además, los atletas reportan una percepción positiva en la gestión de la respiración, motivación y bienestar general.
Chicle energizante en el deporte
La práctica de masticar chicle se ha transformado con la llegada de chicles energizantes que contienen cafeína. Este tipo de producto se elige comúnmente por quienes buscan un impulso adicional durante la actividad física, ya que la cafeína se absorbe rápidamente a través de la mucosa bucal. Estudiosos han demostrado que el uso de chicles con cafeína podría marginalmente mejorar los tiempos de reacción y la tolerancia al esfuerzo, aunque gran parte de estos beneficios puede atribuirse al efecto placebo y las expectativas de los deportistas.
La conveniencia del formato de chicle se compara favorablemente con bebidas o suplementos, siendo fáciles de transportar tanto en vestuarios como en el campo de juego. La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) ha aprobado su uso en todas las categorías deportivas, lo que también ha contribuido a su aceptación generalizada.
Percepciones y mitos
Un mito común relacionado con el consumo de chicle en el deporte es el riesgo de atragantarse. Sin embargo, los especialistas señalan que este peligro es mínimo cuando se mastica de manera responsable. Los deportistas a menudo subrayan que su principal ventaja radica en la percepción de un incremento en la concentración y una mejoría en la sensación de rendimiento, aspectos cruciales donde los detalles pueden marcar la diferencia en los resultados.
Aún cuando la comunidad científica no ha alcanzado un consenso definitivo sobre el impacto de masticar chicle en el rendimiento físico, su popularidad sigue al alza entre atletas de todos los niveles. Siempre que los deportistas continúen percibiendo ventajas en su concentración, manejo del estrés o durante situaciones de alta presión, esta práctica seguirá formando parte del deporte de élite. Con la tendencia hacia la incorporación de estrategias psicofísicas accesibles, no sorprende que la masticación de chicle conserve su relevancia en el deporte moderno. La percepción de sus beneficios, la influencia de figuras prominentes y el desarrollo de nuevas tecnologías —como los chicles energizantes— aseguran su permanencia en la elite deportiva. Más allá de la confirmación científica, masticar chicle seguirá siendo una imagen cotidiana entre aquellos que buscan una ventaja mental y emocional en la competencia.











