Un tesoro protegido
Durante el partido, Juan Román Riquelme cuidó la pelota como si fuera un tesoro invaluable. Quería llevarse a casa el balón firmado por sus compañeros como recuerdo de una de sus noches más memorables. Este balón, que fue el que Boca Juniors utilizó para ganar la Copa Intercontinental en el año 2000, se ha convertido en una de las grandes reliquias del club.
Un legado creciente
A medida que pasan los años, la historia de ese partido adquiere un valor aún mayor. La pelota llegó a manos de un coleccionista de Racing, quien la subastó en un sitio escocés. Además, la camiseta de Riquelme es tan valorada que un hincha está dispuesto a entregar más de 300 camisetas para poseerla. Asimismo, el rendimiento de Riquelme en el estadio Nacional de Tokio sigue siendo citado, con estadísticas que demuestran su brillantez: un 93% de precisión en los pases, una asistencia de 70 metros y solo cuatro pérdidas de balón en 90 minutos.
La noche mágica del 28 de noviembre de 2000
Con apenas 22 años, Riquelme realizó una de las presentaciones más significativas de su carrera, comparándose con otras grandes actuaciones frente a Palmeiras y Gremio en la Copa Libertadores. Durante el partido, que terminó en 2 a 1 a favor de Boca contra el Real Madrid, Riquelme deslumbró al mundo del fútbol y se convirtió en una de las figuras centrales de la victoria, aunque los goles fueron anotados por Martín Palermo.
Métricas impresionantes
En términos de rendimiento, Riquelme tuvo 63 toques de balón, realizó 44 pases -de los cuales completó 41-, realizó cinco tiros a puerta, brindó una asistencia y ejecutó ocho córners, además de intentar 14 regates con una efectividad total del 100%. Su juego fue crucial en el positivo desenvolvimiento de Boca en un encuentro que dejó huella.
El destino de la pelota
Después del partido, un auxiliar del club rescató la pelota y la llevó al vestuario. Riquelme, al volver a Buenos Aires, pidió a todos sus compañeros que la firmaran. Años más tarde, la pelota fue adquirida por Hernán Giralt, un coleccionista de camisetas, quien decidió subastarla en Escocia en septiembre de este año. El resultado fue que un comprador anónimo pagó aproximadamente 2,000 libras por el objeto.
Camisa icónica y coleccionismo
La camiseta del primer tiempo, actualmente, está en manos de Pablo Knack, coleccionista y gran admirador de Boca. Knack experimentó un proceso extenso y metódico de búsqueda para obtenerla, relatando que a pesar de su alto costo, esta adquisición fue un logro gratificante. De hecho, en 2016, enseñó su colección a Riquelme, quien se mostró impresionado por el número de camisetas que poseía.
El recuerdo perdura
Pese a que no habrá un homenaje oficial antes del partido contra Argentinos Juniors, los hinchas continúan recordando ese match y guardando con cariño los objetos de un evento que marcó una época en la historia de Boca Juniors.











