Análisis previo a la instalación de una piscina
La llegada del verano provoca anhelos de refrescarse y disfrutar de largas tardes al sol, sin embargo, la elección de una piscina para el hogar requiere una reflexión detenida. Detrás de cada atractivo diseño y de ofertas llamativas, se esconden consideraciones técnicas, legales y de mantenimiento que pueden convertir una inversión placentera en una fuente de gastos continuos y frustraciones. Por ello, es fundamental revisar algunos de los errores más comunes que se cometen en este proceso y cómo evitarlos.
1. Subestimar el impacto del terreno
Uno de los errores más habituales es no realizar un análisis adecuado del terreno antes de la instalación de la piscina. Por ejemplo, hay suelos con napas freáticas altas, suelos arcillosos o con materiales inestables que requieren soluciones técnicas particulares, como señalan los expertos. Ignorar estas características puede causar fisuras, desplazamientos o filtraciones que afecten la estructura y conlleven reparaciones costosas. Asimismo, la inclinación del terreno tiene un rol importante en la excavación, el sistema de desagüe y el nivel del área circundante. Una mala ubicación de la piscina puede ocasionar acumulación de agua de lluvia, erosión en el césped o incluso perjudicar las construcciones adyacentes.
2. Elegir solo por razones estéticas
Si bien el diseño tiene su importancia, no debe ser el único factor a considerar. Muchas personas se sienten atraídas por formas curvas o revestimientos brillantes sin tener en cuenta aspectos fundamentales como la funcionalidad, la seguridad o la facilidad de limpieza. Las piscinas con formas irregulares, por ejemplo, pueden complicar la circulación del agua y facilitar la acumulación de suciedad en áreas difíciles de acceder.
3. No considerar el mantenimiento necesario
Toda piscina requiere un mantenimiento, pero no todas demandan lo mismo. Elementos como los sistemas de filtración, el tipo de revestimiento, la exposición a factores climáticos y la vegetación circundante afectan la frecuencia y el costo del mantenimiento. Un error común es instalar una piscina sin un sistema de filtración automatizado o sin prever un espacio técnico adecuado para los equipos. Esto no solo incrementa el costo del mantenimiento, sino que puede llevar a problemas de salubridad si el agua no se trata adecuadamente. Además, muchos propietarios ignoran los gastos asociados a productos químicos, el consumo eléctrico de las bombas o la necesidad de contratar personal especializado.
4. Ignorar las regulaciones locales
En muchas zonas, la construcción de una piscina requiere permisos municipales, planos aprobados y el cumplimiento de normativas de seguridad, como cercos perimetrales o cubiertas protectoras. Omitir estos trámites puede resultar en multas, paralizaciones de obra o incluso la necesidad de demoler la piscina. Es esencial comprobar si el proyecto afecta servidumbres de paso, retiros obligatorios o instalaciones subterráneas.
5. No planificar el entorno
Una piscina no es un elemento aislado; forma parte de un jardín, una casa y de un estilo de vida. Otro error común es no planificar el entorno inmediato. Es importante evaluar si hay espacio para una ducha exterior, un solárium o una pérgola, cómo será el acceso desde la casa, si existe sombra natural o artificial y dónde se almacenarán los elementos de limpieza y los inflables. Además, la vegetación circundante puede ser tanto un beneficio como un inconveniente: árboles frondosos pueden proporcionar sombra y frescura, pero también ensuciar el agua con hojas y flores, y limitar la luz solar del agua en ciertos momentos del día. Por otro lado, un césped inapropiado puede embarrarse con facilidad o requerir un riego constante que afecte la estructura de la piscina.
La decisión de incluir una piscina en el jardín puede traer mucha alegría, pero es fundamental detenerse a evaluar cuál opción se adapta mejor a las necesidades y al entorno donde se instalará.











