Un hallazgo literario que inspira al Papa
Después de su exitoso viaje a Turquía y Líbano, aumenta la curiosidad por conocer más sobre el Papa León XIV. Durante el regreso a Roma, en respuesta a las preguntas de los periodistas en el avión sobre su espiritualidad y sus influencias, el Papa mencionó un libro que le ha sido esencial: «La práctica de la presencia de Dios«. Esta obra, que aclara aspectos de la espiritualidad de Robert Francis Prevost, se publicó en Italia en 2009 y rápidamente escaló en las listas de ventas.
La obra y su autor
Según la corresponsal Franca Giansoldati de Il Messaggero, el libro es «simple» y fue escrito por un autor que se identifica como frate Lorenzo, un modesto fraile del siglo XVII. La obra, redactada en 1700, detalla un estilo de oración y espiritualidad mediante el cual el autor se entrega a Dios.
Fra Lorenzo, nacido en 1614 en France y fallecido en 1691, fue declarado Venerable por la Iglesia. Ingresó al convento de los Carmelitas a los 26 años y vivió una década de pruebas antes de entregarse por completo a Dios, transformando su vida espiritual. En su libro, expresa que, tras este compromiso, encontró una paz interior profunda. «De golpe me encontré completamente cambiado», escribió.
Un legado espiritual
La esencia de su mensaje radica en que “la unión con Dios se obtiene a través de un ejercicio cotidiano de oración”. Giansoldati menciona que fra Lorenzo enseñaba que la vida mística es accesible a los laicos en su rutina diaria, sugiriendo que vivir, trabajar y amar son formas de expandir la vida de Dios en nosotros.
La obra preferida por el Papa es considerada “un pequeño clásico espiritual” que se basa en sus escritos y enseñanzas. Fra Lorenzo, enfocado solo en Dios, lo encontraba en todas partes, ya sea mientras oraba o realizando labores humildes. Según Giansoldati, su humildad, simplicidad, paciencia y sabiduría lo convierten en un modelo a seguir, dejando una enseñanza que perdura en la espiritualidad contemporánea.
El Papa León XIV destacó que los aspectos más significativos del camino espiritual incluyen la fe, la práctica de la presencia de Dios y el abandonarse a Dios, quien es amado por el amor del Amor.











