Un ingreso delicado al Martín Fierro
La velada de los Martín Fierro de Cine 2025, celebrada en la Usina del Arte de Buenos Aires, fue testigo de un momento notable: la ausencia de un encuentro entre Griselda Siciliani, Luciano Castro y Sabrina Rojas durante la alfombra roja. La pareja, acompañada por sus hijas, tomó la decisión de asistir al evento una vez iniciada la ceremonia, evitando así cruzarse con Rojas, quien es la expareja de Castro y madre de sus hijos.
Estrategia de discreción
Se sospecha que esta estrategia fue intencional. Siciliani y Castro eludieron la exposición mediática y posibles tensiones al no pasar por la alfombra roja, donde Rojas acompañaba a los invitados junto a Augusto Tartúfoli y Luciano Cáceres. Esta acción contrasta con la mayoría de los asistentes que aprovecharon la ocasión para lucir sus atuendos ante las cámaras.
El contexto de esta decisión se origina en las tensiones mediáticas tras la separación definitiva entre Castro y Rojas en 2021, tras más de diez años de relación y dos hijos en común. La pareja priorizó la **tranquilidad familiar** frente a cualquier posible incomodidad pública. La reciente actitud de Rojas, quien expresó su descontento en un programa de televisión sobre la compra de un terreno en Mar de Cobo, reafirmó la tensión existente: «Falta el aire acondicionado para el nene antes que la casa en Mar de Cobo», afirmó, detalla que también evidencia un clima de disputa entre ambas partes.
Looks que robaron miradas
La llegada de Siciliani y Castro llamó la atención de los presentes, aunque ellos optaron por evitar las cámaras. Castro eligió un traje negro con una camiseta a juego, mientras que Siciliani lució un espectacular vestido rojo de satén, complementado con stilettos negros. La prensa destacó no solo su elección de vestuario, sino también su presencia familiar en una noche significativa, donde Siciliani recibió el premio a Mejor Actriz en Serie.
La labor de Sabrina Rojas
Por su parte, Rojas cumplió un papel destacado como conductora de la alfombra roja, recibiendo a las estrellas del espectáculo con profesionalismo a pesar de la complicada situación personal. El ingreso discreto de Siciliani y Castro sumó un nuevo capítulo a la ya compleja dinámica en el mundo de las celebridades, en lo que se considera uno de los eventos más importantes del año.
Obstáculos para la vivienda soñada
En otro tema, el Concejo Deliberante de Mar Chiquita tomó la decisión de no autorizar la construcción de un hogar sustentable que Luciano Castro y Griselda Siciliani planeaban edificar frente al mar en Mar de Cobo. La determinación fue emitida recientemente, justificándola en la normativa vigente que prohíbe edificaciones en médanos y limita la altura máxima permitida.
Problemas legales y administrativos
La arquitecta encargada del proyecto trató de argumentar la viabilidad de la construcción, mostrando ejemplos de proyectos análogos que fueron aprobados en la localidad. Sin embargo, una nueva resolución cambió el marco regulatorio, complicando aún más la situación. Según el periodista Luis Bremer, Siciliani comunicó: «La normativa cambió el año pasado y usted no puede construir en médanos, y menos 6 metros de altura».
Durante el proceso, la pareja había presentado documentación que evidenciaba contactos con la Dirección de Obras Privadas de la Municipalidad de Mar Chiquita, donde se había señalado lo necesario para continuar con su proyecto. El periodista local Adrián Prestipino explicó que la tramitación fue larga y que, mientras tanto, su iniciativa estaba basada en una legislación que ya no existía.
Un cambio desastroso
El punto crítico de la situación se centró en el cambio normativo y en la solicitud de excepción presentar por parte de la pareja para sobrepasar el límite de altura permitido. La normativa anterior habilitaba construcciones de hasta cinco metros, pero el diseño contemplaba 6,80 metros. Con la derogación de la regulación, su solicitud quedó sin efecto. Bremer expone que «si no, hoy estarían construyendo, porque recién ahí se dieron cuenta de que la normativa estaba derogada». En marzo, Siciliani y Castro habían adquirido el terreno, y dos meses después, el cambio en la normativa se convirtió en un obstáculo insuperable, resultando en una gran decepción para ellos.











