La relevancia de la ortografía en un mundo veloz
En la actualidad, en un contexto donde la inmediatez parece dominar, la ortografía puede parecer menos relevante. Sin embargo, redactar textos con coherencia y sin errores ortográficos sigue siendo fundamental en distintos ámbitos. En el entorno laboral, escribir correctamente permite que otros perciban las habilidades y el conocimiento de una persona, contribuyendo a forjar una imagen profesional más seria y confiable.
Por el contrario, los errores de ortografía y sintaxis pueden generar una impresión negativa, haciendo que se perciba a la persona como descuidad o poco preparada. Además, la capacidad de redactar bien un texto refleja la personalidad del autor y su interés por establecer un adecuado canal de comunicación con los demás.
El papel de la lectura y las instituciones lingüísticas
Aunque la escritura correcta no es una tarea sencilla, ya que requiere práctica y conocimiento de las estructuras del idioma, la lectura puede ser un gran aliado para enriquecer el vocabulario. En este contexto, la Real Academia Española (RAE) juega un papel crucial en la normalización del lenguaje, promoviendo normas para mantener la unidad idiomática entre los hispanohablantes.
La Fundación del Español Urgente (Fundéu), que opera sin fines de lucro, colabora con la RAE y ofrece en su página web consejos útiles para ayudar a las personas a resolver dudas sobre la correcta escritura de ciertas palabras, su uso o temas variados relacionados con el idioma.
Uso correcto del verbo «sorprender»
El verbo sorprender, que significa «causar sorpresa», puede combinarse con los pronombres lo(s)/la(s) o le(s), dependiendo de diversos factores relacionados con el sujeto. A continuación, se presentan algunas orientaciones:
- Si el sujeto representa a una persona u otro ser animado y no causa la sorpresa intencionadamente, es común usar le(s): «Aunque no era su intención, logró sorprenderles con lo que había escogido para ellos».
- Si el sujeto designa a una persona o ser animado y causa la sorpresa de manera voluntaria, es habitual el uso de lo(s)/la(s): «Tenía planeado sorprenderlo con el juguete más deseado».
- Si el sujeto no identifica a una persona o ser animado, se usa le(s): «A la niña le sorprenden los regalos». Este uso es más frecuente cuando el sujeto aparece después del verbo, mientras que lo(s)/la(s) se emplea más cuando el sujeto está delante: «Los regalos la han sorprendido».
Cabe destacar que en lugares como Argentina, se prefiere utilizar lo(s) y la(s) en todos los contextos anteriores para el verbo sorprender, según la segunda edición del Diccionario panhispánico de dudas. Estos pronombres son también adecuados cuando se refiere a alguien que es sorprendido en una situación inesperada (por ejemplo, «La han sorprendido tomando aún más chocolate»).
La función de la RAE en la preservación del idioma
La RAE, fundada en Madrid en 1713 por el octavo marqués de Villena, Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga, tiene como objetivo preservar el buen uso y la unidad de una lengua en constante evolución y expansión. Según sus estatutos más recientes, actualizados en 1993, su función principal es «velar por que la lengua española, en su continua adaptación a las necesidades de los hablantes, no quiebre su esencial unidad».
Este compromiso se ha manifestado a través de la política lingüística panhispánica, en colaboración con otras 22 academias que forman parte de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), creada en México en 1951. Actualmente, la RAE está compuesta por 46 académicos, incluyendo el director y otros miembros de la Junta de Gobierno, elegidos por periodos temporales.
A pesar de su importante función, la RAE ha enfrentado críticas por su resistencia a reconocer palabras o expresiones que emergen entre las generaciones más jóvenes, particularmente con el auge de las redes sociales. Uno de los debates más recientes ha sido el de la aceptación del lenguaje inclusivo.
No obstante, en 2020, la RAE lanzó el Observatorio de Palabras, un repositorio digital que proporciona información sobre palabras y acepciones que no figuran en el Diccionario de la Lengua Española (DLE), pero que han suscitado dudas acerca de su uso, incluyendo neologismos, extranjerismos, tecnicismos y regionalismos. La información en el Observatorio es provisional y puede cambiar con el tiempo, aunque esto no implica su aceptación formal.






