Protesta constante por la libertad
Alina Bárbara, una disidente de 60 años, se presenta cada 18 de cada mes en la Plaza de la Libertad de Matanzas, armada con un cartel que reclama: “libertad a los presos políticos”. A pesar de sus numerosas experiencias de arresto y advertencias, su determinación sigue firme. Matanzas se ubica a poco más de 100 kilómetros de La Habana y cerca de 30 minutos en auto de la popular localidad turística de Varadero.
Acto cívico en un lugar simbólico
En esta plaza, conocida por su rica vida cultural y apodada como “La Atenas de Cuba”, realiza un acto cívico justo frente a las oficinas del gobierno provincial y del Partido Comunista. Alina comparte que, durante un tiempo, se vio obligada a llevar un cartel en blanco luego de que le confiscara uno con una cita del héroe nacional Antonio Maceo: “Mendigar derechos es cosa de cobardes”.
“Me lo incautaron acusándome de ‘propaganda ilegal contra el orden constitucional’. Ellos le temen a las palabras”, relató en una entrevista. En sus protestas, rara vez se encuentra sola, ya que a veces es acompañada por su hija, quien ejerce como médica. Ambas fueron detenidas el 18 de diciembre, durante su última manifestación, y liberadas más tarde tras varias horas en la comisaría, ahora enfrentando un juicio que podría resultar en una condena de cuatro años de prisión.
Reflexiones y vínculos históricos
El centro de su protesta es el lugar donde se erige una Estatua de la Libertad, representando a una mujer con cadenas rotas, ubicada frente al monumento a José Martí, el célebre héroe de la independencia cubana. «Ahora mis carteles vuelven a tener palabras, como ‘libertad a los presos políticos’. Cualquier cambio debe venir a través del diálogo y tiene que empezar por una amnistía. No quiero una intervención de Estados Unidos”, reafirmó Alina.
Las manifestaciones en Cuba son un fenómeno raro; las de mayor relevancia se suscitaron el 5 de agosto de 1994 durante la crisis de los balseros. Recientemente, tras la crisis económica, el 11 y 12 de julio de 2021 se vivieron protestas que llevaron a cientos de detenciones, con penas entre tres y 30 años de prisión. Muchos actualmente evitan protestar por miedo a represalias, a excepción de grupos como las Damas de Blanco, quienes se manifiestan regularmente en La Habana.
Desafíos personales y sociales
“En algún punto deberemos articularnos”, dice Alina, quien se define como independiente y no vinculada a ningún partido político. “He tratado de mantenerme con la mayor libertad posible de acción, aunque en Cuba es complicado”. Este compromiso la ha llevado a salir cada 18 de cada mes desde marzo de 2023, simbolizando su oposición a la corrupción y el abuso de poder, hecho que recuerda el movimiento de protestas liderado por Rubén Martínez Villena hace un siglo.
Alina menciona que las condiciones de vida en Cuba son alarmantes. “La vida se desarrolla en una precariedad absoluta. La salud pública, la salubridad, los servicios funerarios están en crisis. En realidad, es un país que está en una ‘zona de guerra’ con un desgaste económico total y un éxodo masivo desde la isla”, destaca mientras comparte sus pensamientos sobre la actualidad política y las amenazas de Donald Trump.
“Cualquier amenaza de una guerra o intervención internacional es preocupante. No quiero que ocurra una intervención. La solución a los problemas cubanos debe surgir del mismo gobierno cubano, no de otros. El mundo ha ignorado nuestras luchas por los derechos humanos y necesitamos el apoyo internacional para lograr una transición hacia la democracia”.











