Una atleta atemporal en el snowboard
En un escenario donde predominan jóvenes atletas, Claudia Riegler continúa desafiando las normas relacionadas con la edad. La snowboarder austríaca compitió en el eslalon gigante paralelo durante los Juegos Olímpicos de Invierno, donde su actuación dejó claro por qué su nombre sigue resonando más de 20 años después de su primera aparición olímpica.
Con una combinación de naturalidad y humor, Riegler compartió que durante la competición no se detiene a pensar en su edad. «Cuando estoy en la largada, no tengo idea de cuántos años tienen mis rivales», comentó tras su participación. Este comentario resaltó la distancia generacional evidente en la pista; al referirse a sus competidoras como «chicas», dejó al descubierto el contraste de edad.
Una destacada actuación contra la campeona
Riegler logró avanzar a las rondas eliminatorias, posicionándose 16ª entre 36 competidoras, lo que le permitió acceder a la fase final donde enfrentó a Ester Ledecká, la campeona defensora, quien es 22 años más joven que ella. Aunque el resultado del enfrentamiento terminó siendo predecible, el significado del mismo fue emblemático. Riegler concluyó a 1,13 segundos detrás de Ledecká, demostrando que su rendimiento fue lejos de ser meramente simbólico. «Estoy orgullosa de haber llegado hasta acá y de haber hecho una muy buena bajada final», enfatizó la atleta.
Un legado que desafía la lógica
El contraste de generaciones se hizo aún más evidente cuando Riegler se quitó su casco adornado con un lobo blanco; entre sus competidoras se encontraba una snowboarder de apenas 16 años. No obstante, la española se retiró de Livigno con una sensación de satisfacción palpable. Su historia olímpica comenzó en Salt Lake City 2002, cuando muchas de las actuales medallistas ni siquiera habían nacido. Poco tiempo después, fue apartada del equipo nacional con 29 años, siendo considerada «demasiado grande». Sin embargo, este revés se convirtió en un motor que la impulsó a seguir adelante.
«Me dijeron que estaba vieja y decidí seguir. Tenía que encontrar mi propia verdad», recordó, y así, después de cambiar de entrenador y entrenar de manera independiente, logró volver al equipo austriaco. Su perseverancia rindió frutos en 2015, cuando se consagró campeona mundial de eslalon gigante paralelo y acumula más de 400 participaciones en Copas del Mundo.
Una carrera reinventada
Riegler no es una excepción en la disciplina; en la categoría de PGS, la experiencia es fundamental. El campeón olímpico masculino, el austriaco Ben Karl, tenía 40 años y otros competidores como Roland Fischnaller siguen compitiendo a los 45 años. Para muchos entrenadores, esta modalidad requiere un menor impacto físico, lo que permite a los deportistas prolongar sus carreras.
Mirando hacia el futuro
Ahora, Claudia Riegler contempla la posibilidad de un cierre definitivo en el próximo Mundial que se celebrará en Austria. «Sería un final hermoso», insinuó, digna de una carrera vivida desafiando el tiempo, siempre con la tabla bajo los pies.











