Un hallazgo inesperado
El 26 de junio de 2014, mientras el país seguía un angustiante llamado de auxilio en vivo, pocos sabían que la verdad permanecía oculta a escasos metros de donde se iniciaba la búsqueda. Charles Bothuell IV se dirigía a las cámaras solicitando la aparición de su hijo, Charlie Bothuell V, quien había desaparecido a sus 12 años desde el 14 de junio en Detroit. De repente, la periodista que lo entrevistaba interrumpió la transmisión para informar que la policía había encontrado al menor en el sótano de su propio edificio.
La angustia de una desaparición
Después de que el menor fue reportado como desaparecido, se activaron rápidamente los protocolos de búsqueda que involucraron a la policía de Detroit, voluntarios y agentes del FBI. Durante esos días, se realizaron amplias campañas de difusión, conferencias de prensa y búsquedas en diversas áreas de la ciudad. La familia manifestaba su creciente preocupación, ya que aseguraban que el niño nunca había huido antes de casa, llevando a temer lo peor. Se revisaron los alrededores, incluidos los sótanos, que según el propio padre, también había sido inspeccionado.
Inesperado descubrimiento
La situación dio un giro drástico el 26 de junio, cuando Charles, durante una entrevista en vivo con Nancy Grace en HLN, solicitaba apoyo para encontrar a su hijo, cuando fue interrumpido por la noticia de que el niño había sido hallado en el sótano, oculto detrás de un barril de gran tamaño. La sorpresa del padre fue capturada en un momento que rápidamente se volvió viral, generando reacciones mixtas entre el público.
Indicios de abuso
La escena del descubrimiento inquietó a los investigadores, pues Charlie presentaba marcas en su cuerpo y una notable pérdida de peso. Fue llevado de inmediato a un centro médico y luego a la tutela de las autoridades. Con la aparición de signos de maltrato, la investigación cambió su rumbo, dejando atrás la hipótesis del secuestro.
A raíz de esto, se abrió un proceso penal contra Charles Bothuell IV y su madrastra Monique Dillard-Bothuell. En abril de 2015, ambos fueron arrestados y enfrentaron cargos por tortura y abuso infantil, siendo el primero un delito que podría conllevar cadena perpetua.
Revelaciones escalofriantes
Durante las audiencias, Charlie reveló que sus padres lo mantenían aislado y lo obligaban a un régimen estricto de ejercicios, que incluía realizar 100 flexiones, 200 abdominales y 100 saltos diariamente. Si no completaba las rutinas en menos de una hora, debía rehacerlas. Además, relató que sufría golpizas si no cumplía con sus demandas.
Se descubrió que el padre admitió haber golpeado a su hijo con un tubo de PVC, mientras que los informes médicos corroboraron maltrato y la pérdida de peso del menor. El jefe de policía, James Craig, expresó que nunca había visto algo tan grave como este caso, ya que Charlie no era víctima de un desconocido, sino de las personas que se suponía debían protegerlo.
Desenlace legal
El juicio finalizó con la desestimación de la acusación de tortura y el abuso infantil en segundo grado, tras alcanzar un acuerdo judicial. El 19 de enero de 2016, Charles Bothuell IV se declaró culpable de abuso infantil en cuarto grado, resultado que generó controversia debido a la percepción de leniencia ante un caso tan serio. Como parte del acuerdo, recibió 18 meses de libertad condicional, debía asistir a clases de control de ira y perdió la custodia de su hijo, a quien se le prohibió cualquier contacto.
Monique también llegó a un acuerdo similar, aunque los detalles no se hicieron públicos. Ambos perdieron la custodia de sus otros dos hijos, de 4 años y 10 meses.
Un nuevo comienzo para Charlie
Por su parte, Charlie quedó bajo la tutela del Estado, alejándose del ambiente familiar en el que había vivido. Su testimonio se volvió crucial para entender la serie de eventos que acontecieron en su hogar y para respaldar las acusaciones iniciales.











