Transformación del espacio culinario
La cocina ha evolucionado más allá de ser simplemente un lugar de preparación de alimentos; en las viviendas modernas se ha establecido como el núcleo de la vida diaria, un área donde se combinan circulación, funcionalidad y diseño. Sin embargo, detrás de una apariencia atractiva, se encuentra una estructura bien definida que incluye medidas, proporciones y decisiones constructivas que equilibran estética y funcionalidad.
Expertos en interiorismo y arquitectura coinciden en que una cocina bien diseñada no se deja al azar, sino que debe proyectarse de acuerdo con el uso real y las necesidades de sus habitantes. “Una cocina no es solo un espacio bonito, sino que constituye un sistema”, afirma la diseñadora de interiores Florencia Fasci (@estudioflorfasci). Resalta también que el primer paso es entender el estilo de vida de quienes utilizarán el espacio, dado que no es lo mismo diseñar para una persona soltera, que para una familia numerosa o una pareja con una vida social activa. Esta consideración influye desde la disposición del mobiliario hasta la necesidad de superficies de apoyo y almacenamiento.
Análisis de espacios y medidas
La especialista explica que antes de elegir materiales o colores, es esencial analizar la superficie total del área y la altura del techo. Con esta información, se puede diseñar el espacio teniendo en cuenta las instalaciones como tomas eléctricas, de gas, desagües y ventilación.
Medidas estándar imprescindibles
Las medidas estándar siguen siendo un referente clave. Por ejemplo, el bajo mesada debe estar a una altura de 90 centímetros y tener 60 centímetros de profundidad, lo que permite una comodidad adecuada al trabajar. En cuanto al zócalo, se recomienda que tenga entre 10 y 15 centímetros de altura, y las alacenas tradicionales deben estar entre 70 y 90 centímetros de ancho y 30 centímetros de profundidad para facilitar el uso de la superficie de mesada.
Sin embargo, Fasci advierte que más allá de estas medidas estándar, lo más importante es una ergonomía personalizada. “Yo tomo las medidas de mis clientes para diseñar una cocina que se ajuste a su cuerpo”, indica. Esto busca evitar posturas incómodas que puedan generar molestias en el uso diario, enfocándose en el movimiento en lugar de solo la superficie.
Consideraciones para circulación
Otro aspecto fundamental que destaca es la fluidez en los pasillos. La cocinera señala que se requieren espacios amplios, siendo el paso funcional mínimo de 90 cm. “La regla de oro dice que si se cruzan dos personas o se abren puertas, como la del horno, lavavajillas o heladera, menos de 100 cm garantizará incomodidad”, explica.
Además, recomienda dejar al menos 40 centímetros libres junto a la heladera para facilitar la colocación de productos y mejorar la experiencia de descarga de compras. Estas previsiones, si se incorporan desde la fase de diseño, optimizan la dinámica cotidiana.
La regla del triángulo en el diseño
En cuanto a la disposición funcional, la regla del triángulo sigue siendo un principio organizador importante. Esta regla conecta tres zonas clave: almacenamiento (heladera o alacena), preparación (mesada y bacha) y cocción (anafe o cocina). Cada lado del triángulo debería medir al menos 120 centímetros para garantizar desplazamientos eficientes.
A pesar de que los diseños actuales incluyen islas y configuraciones abiertas, la lógica del triángulo se mantiene como fundamento para una buena circulación. La integración del espacio de cocina con el living comedor es cada vez más común, pero esta conexión no elimina la necesidad de una estructura funcional clara.
Cambios culturales en el diseño de cocinas
El cambio cultural ha transformado este espacio, que ha dejado de ser un rincón oculto para convertirse en parte del área pública del hogar. Aspectos como la implementación de islas permiten fomentar la interacción, ya sea en familia o entre amigos, integrándose con el estar y con elementos como televisores y áreas de sillones. Esta tendencia ha permitido el uso de materiales más sofisticados y detalles de confort, como mesadas de piedras sintetizadas o grifería dorada.
Iluminación y calidad de diseño
Conforme a estos cambios, la iluminación juega un papel fundamental. Fasci recomienda implementar tres capas: iluminación general (desde el techo), iluminación funcional (debajo de la mesada para el área de trabajo) y iluminación decorativa (sobre la isla o en vitrinas). “En nuestro estudio no diseñamos por metro, sino que nos adaptamos a la planta existente centrándonos en el movimiento, la ergonomía y la luz, ya que consideramos que la cocina es el corazón de la casa”, añade.
El impacto de los detalles arquitectónicos
Por su parte, el arquitecto Alejo Gómez Baranoff, de Atrim Global, reflexiona sobre cómo los detalles constructivos se convierten en piezas clave del ambiente. Para él, no se trata solo de resolver cuestiones técnicas, sino también de cómo las líneas y la luz configuran la atmósfera del espacio. “Por ejemplo, un zócalo negro aporta una base elegante; su perfil minimalista y el contraste oscuro generan un efecto visual que hace que los módulos parezcan más livianos”, explica.
La integración de barras LED es recomendada para mejorar la funcionalidad y resaltar texturas y sombras, lo que a su vez agrega calidez al entorno. Estas decisiones de diseño demuestran cómo los detalles arquitectónicos pueden transformar radicalmente la experiencia en una cocina.











