El trayecto de Claudio Bobadilla en medio de la adversidad
Claudio Bobadilla, un argentino que alguna vez soñó con jugar en Boca Juniors, ha encontrado su lugar como profesor de pádel para figuras internacionales en Dubái. Sin embargo, los recientes acontecimientos en Medio Oriente han generado momentos de gran tensión en su vida. «Fue la primera vez que sentí miedo de verdad», compartió en una entrevista.
Su carrera y logros en el pádel
Bobadilla es el entrenador principal de la World Pádel Academy ubicada en el lujoso complejo Siro One Za’abel, que cuenta con dos torres de 70 pisos. En este espacio, dirige un proyecto que incluye tres canchas de pádel. A lo largo de su carrera, ha tenido el honor de enseñar a personalidades como Edgar Davids, Patrick Kluivert, Éric Abidal, José Chilavert y Francesco Totti. «Juego al pádel desde 1991 y soy coach desde 1993. En 2024 me llevarán a Moscú para entrenar a los mejores jugadores de Rusia», relató.
De Cutral Co a la cima del pádel
Originario de Cutral Co, Neuquén, Bobadilla empezó su andadura en el deporte a los 16 años en el club Alianza, donde aspiraba a jugar en la primera división de Boca. Aunque tuvo oportunidades de demostrar su talento en clubes como Racing y Arsenal, la vida lo llevó a explorar otros caminos. Descubrió su pasión por la enseñanza mientras daba clases de matemáticas y contabilidad durante sus años universitarios y, paralelamente, se formó como instructor de pádel, abriendo clubes en su región.
En 2004, Bobadilla tomó la decisión de trasladarse a España, donde su carrera ganó un impulso internacional. No obstante, el camino no fue sencillo; tuvo una dura experiencia en Ecuador, donde al llegar fue víctima de un robo que le costó mil dólares junto con sus pertenencias, lo que lo obligó a enfrentar un toque de queda y el confinamiento por la pandemia durante más de tres meses.
Los momentos difíciles en Dubái
El último fin de semana, mientras trabajaba normalmente, Bobadilla se encontró con la angustia provocada por las noticias sobre ataques y explosiones. A pesar de que sus alumnos, provenientes de Rusia y Ucrania, parecían aceptar la situación con normalidad, el impacto emocional fue significativo para él. La ansiedad aumentó cuando se anunciaron posibles ataques desde Irán y se sugirió estar preparado para una evacuación.
A lo largo de esa noche, Bobadilla escuchó explosiones y no pudo dormir adecuadamente. «No dormí bien. Recién a las tres o cuatro de la mañana, cuando se calmó todo, pude descansar un poco». Sin embargo, al día siguiente regresó a su rutina de clases, con la vida en Dubái continuando de manera casi normal. «Estoy lleno de clases. Me siento seguro aquí», aseguró.
Reflexiones sobre la seguridad en un entorno tenso
Bobadilla ha vivido situaciones similares antes, recordando su estancia en Moscú, donde, a pesar de haber enfrentado peligros como drones, sentía que la vida era tranquila. Según su experiencia, muchas explosiones que se escuchan en Dubái derivan de la interceptación de misiles, y las autoridades son estrictas contra la difusión de noticias falsas.
A pesar de que algunos compatriotas consideran dejar el país debido a la situación, Bobadilla prefiere permanecer. «Mis jefes son árabes y me transmiten tranquilidad. Me aconsejan quedarme en casa, afirmando que está todo controlado. Quiero creer que sí», finalizó.
Así, en medio del desierto, el hombre que una vez anheló ser futbolista sigue enseñando pádel a íconos del deporte mundial, enfrentando la adversidad con la misma determinación que lo llevó desde Cutral Co hasta la vibrante ciudad de Dubái.











