El ascenso de José Antonio Kast
El ultraderechista José Antonio Kast toma posesión de la presidencia de Chile este miércoles, comprometido a implementar un gobierno «de emergencia» enfocado en la seguridad y en políticas migratorias estrictas. Su plan incluye la deportación de alrededor de 340.000 migrantes irregulares.
La ceremonia de traspaso de mando
El presidente saliente, Gabriel Boric, le dará la banda presidencial a Kast en una ceremonia que contará con un número récord de invitados tanto nacionales como internacionales en el Congreso Nacional. Entre los invitados se encuentran los presidentes de Argentina, Bolivia y Ecuador, así como la opositora venezolana María Corina Machado. No obstante, se destacan las ausencias de figuras como el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y el presidente de El Salvador, Nayib Bukele.
Controversias en la política exterior
La última semana estuvo marcada por las diferencias entre Boric y Kast sobre la política exterior, especialmente en relación con un proyecto chino para la construcción de un cable de fibra óptica entre Hong Kong y la región de Valparaíso. El gobierno de Estados Unidos ha mostrado preocupación por esta iniciativa, un factor que ha complicado las relaciones entre Washington y Santiago.
Renuncia a su partido
En un hecho poco común entre presidentes chilenos, Kast renunció al Partido Republicano, el cual fundó en 2019, enviando una carta al Servicio Electoral que fue registrada oficialmente. Este gesto busca transmitir que su gobierno será para todos los chilenos, siguiendo el ejemplo de lo que hicieron anteriormente Patricio Aylwin y Sebastián Piñera.
Un perfil conservador
Con 60 años y padre de nueve hijos, Kast es un abogado de inclinaciones ultraconservadoras, oponiéndose a temas como el aborto, la píldora anticonceptiva de emergencia, el divorcio, el matrimonio homosexual y la eutanasia. A pesar de estar en política durante tres décadas, su estilo es menos estridente que el de otros líderes radicales como Jair Bolsonaro o Javier Milei.
Su trayectoria legislativa ha estado marcada por logros limitados, como la aprobación de leyes para la instalación de estatuas y la venta de lentes para la presbicia sin receta. Aunque admirador del régimen de Augusto Pinochet, su ascenso se ha fundamentado en la promesa de afrontar la criminalidad y la deportación de un número significativo de migrantes irregulares.











