Escasas posibilidades de modificación en las retenciones
Durante su visita a Expoagro, el economista Carlos Melconian, ex presidente del Banco Nación, abordó con cautela uno de los reclamos más persistentes del sector agrícola: la eliminación de las retenciones. Melconian subrayó que el compromiso del Gobierno con el superávit fiscal limita de manera considerable cualquier avance hacia una baja significativa de este impuesto, afirmando: «No hay chances«.
Un ambiente optimista en Expoagro
En una entrevista, el economista destacó la atmósfera optimista que define la exposición agroindustrial. «Vengo acá hace 20 años. El ánimo siempre está muy bien. Es como que no se permiten, en estos tres o cuatro días, estar mal. Llueva, truene, con buenos precios, con malos precios», describió sobre la experiencia en la muestra anual.
Perspectivas macroeconómicas complicadas
Sin embargo, al discutir la situación macroeconómica, Melconian ajustó su tono, recordando sus advertencias al sector agropecuario antes de las elecciones, donde indicaba las dificultades que enfrentaría la eliminación de las retenciones en el corto plazo. «Yo le había anticipado a todos, pero al campo en particular, que iba a ser difícil cumplir lo que hizo algún día el presidente Mauricio Macri. Él afirmó en una Expoagro que se iba a eliminar la retención al trigo para estimular su siembra», reflexionó.
El principal desafío, según Melconian, es mantener el equilibrio fiscal que persigue la administración de Javier Milei. «Este presidente busca generar superávit fiscal, y los números lo demuestran. Olvidate el primer año», explicó, añadiendo que, aunque se han realizado algunas reducciones, los cambios en las retenciones han avanzado de manera lenta.
Impacto de la inflación en el gasto público
El economista argumentó que cualquier reducción en las retenciones implica perder ingresos en un contexto donde el Estado aún depende sustancialmente de esos recursos. «Desde el punto de vista de los números, a menos que sean reemplazados por otra cosa, lo que se reduzca no se cubre de inmediato», advirtió.
También analizó cómo se logró el ajuste fiscal en el primer año de la gestión actual. En su opinión, el recorte no provino tanto de una baja directa del gasto como del efecto de la inflación. «No hubo motosierra, hubo licuadora«, destacó, explicando que el aumento inflacionario del inicio de 2024 ayudó a reducir el peso real del gasto público. «La licuadora se activó con el shock inflacionario», comentó.
Sin embargo, enfatizó que este mecanismo ha perdido efectividad. «La inflación al 30% no está vencida, pero licuar al 30 es más complicado que licuar al 300″, afirmó, y añadió que gran parte del gasto público está determinado por leyes, lo que restringe la capacidad de realizar más ajustes. «Hoy, casi el 60% del gasto está regido por ley», aclaró.
Poco margen para nuevos ajustes
Con este escenario, Melconian concluyó que las posibilidades de implementar nuevos recortes son muy limitadas. «Veo realmente complicado un ajuste adicional en el gasto», enfatizó.
Repercusiones de la apertura económica
El economista también abordó el debate sobre la apertura económica y las importaciones, señalando que los datos recientes indican una fuerte caída en las compras externas, aunque no necesariamente a causa de una política activa del Gobierno. «Los últimos tres meses muestran que eso no está sucediendo, pero no porque el Gobierno se ocupe de ello, sino porque la recesión es tan profunda que las importaciones están literalmente desplomadas», expresó.
A pesar de esto, advirtió que el proceso de apertura podría generar tensiones en ciertos sectores. «El sector más afectado va a patalear», indicó, subrayando que la dinámica de la apertura económica no siempre marcha al mismo compás que las reformas estructurales que el Gobierno busca implementar.
Conclusiones sobre las retenciones
En este contexto fiscal y económico, Melconian resaltó que mientras el equilibrio fiscal siga siendo la prioridad, las posibilidades de una reducción significativa de las retenciones continuarán siendo limitadas. «Estoy de acuerdo con la decisión de bajar impuestos, pero hay prioridades», concluyó, dejando en claro su postura sobre el futuro inmediato del tributo: «Si miro los números, no hay chance de bajar las retenciones».











