Inicio del juicio por racismo
Este martes por la tarde, la abogada argentina Agostina Páez, de 29 años, se presentará en el Tribunal Penal N° 37 de Río de Janeiro ante el juez Guilherme Schilling Pollo Duarte. Este es un momento crucial en la causa donde se la acusa de tres delitos de racismo, que podrían llevarla a enfrentar una condena de hasta 15 años de prisión.
Detalles del caso
La audiencia está programada para las 15.30 y su futuro dependerá de la decisión del juez, así como del requerimiento de la fiscal Fabiola Sousa Costa. Es posible que la resolución se conozca el mismo día o que se establezca una nueva fecha para continuar con el juicio.
Los cargos contra Páez se basan en incidentes que supuestamente ocurrieron en un bar de la zona de Ipanema. Uno de los momentos que se volvió viral y la llevó a ser imputada ocurrió a la salida del local, cuando fue captada en video haciendo gestos imitando a primates y gritando a los empleados del bar: «Monos. Uh, uh, uh«. Esto provocó la apertura de un expediente judicial por injuria racial, una infracción que en Brasil se castiga con penas que van de dos a cinco años de prisión.
La defensa de Agostina Páez
La defensa está a cargo de Carla Junqueira, abogada brasileña conocida por haber representado a la actriz Thelma Fardin en un caso de abuso. Junqueira busca lograr la absolución de Páez o una condena lo más leve posible para facilitar su regreso a Argentina. Actualmente, la abogada se encuentra bajo libertad condicional, con un dispositivo de tobillera electrónica y la restricción de salir del país.
La fiscalía le ha atribuido a Páez tres hechos de injuria, que se basan no solo en las imágenes del video mencionado, sino también en las declaraciones de presuntas víctimas y un segundo video grabado dentro del bar, en el cual no se aprecian gestos claros debido a la falta de sonido.
Reacción de Agostina
En un comunicado a través de sus redes sociales, Agostina explicó que su reacción fue provocada por una situación de estafa en la que ella y sus amigas se vieron envueltas. Según su relato, habían pagado sus consumiciones, pero el personal del bar las retuvo alegando que había cargos pendientes. Ante esta circunstancia, decidieron pagar nuevamente para poder abandonar el local. En otro video posterior, se mostró arrepentida, afirmando: «He cometido un error del cual he aprendido. He tenido una reacción equivocada dejándome llevar por el enojo y estoy pagando las consecuencias».
Contexto legal y posibles sanciones
En Brasil, la pena mínima por injuria racial es de dos años y la máxima de cinco. A diferencia de Argentina, donde penas de hasta tres años pueden ser excarcelables, en Brasil esto no es así para delitos con penas inferiores a cuatro años. Si los cargos se determinan como concurso material, la condena podría alcanzar hasta 15 años, aunque se considera poco probable dado que la acusada no tiene antecedentes penales.
Durante la audiencia del martes, se llevarán a cabo testimonios de las víctimas y se presentarán las pruebas materiales. Pajéz también tendrá la oportunidad de declarar, sin obligación de responder a las preguntas de la fiscalía ni de los demandantes. En caso de ser condenada, su defensa solicitará que la pena sea cumplida en Argentina.











