Una pionera en la investigación del maíz
María Elena Otegui fue una de las figuras más significativas en el ámbito del estudio del maíz en Argentina y una autoridad reconocida a nivel internacional en ecofisiología de cultivos. La científica falleció la semana pasada a la edad de 66 años, dejando un legado perdurable en su campo.
Trayectoria profesional
Otegui, ingeniera agrónoma, se desempeñó como investigadora superior en Conicet, fue docente en la Universidad de Buenos Aires y tuvo una larga carrera en el INTA. Su investigación fue crucial para uno de los cambios más prominentes en el sector agrícolo en las últimas décadas: la adopción del maíz tardío.
Su muerte ha impactado profundamente al sector agrícola, donde era admirada no sólo por sus contribuciones técnicas, sino también por su dedicación a la educación de nuevos profesionales y su conexión con la industria productiva. Otegui fue pionera en el análisis de la siembra tardía, explicando cómo esta estrategia puede mitigar riesgos climáticos y mejorar la consistencia en los rendimientos.
Orígenes y formación académica
Originaria de Buenos Aires, Otegui recordó en una entrevista lo lejos que se sentía del campo en su infancia. Se graduó en 1982 como ingeniera agrónoma en la UBA y desde un principio mostró su vocación por la investigación. Posteriormente, realizó una maestría en Balcarce (Universidad Nacional de Mar del Plata) y obtuvo su doctorado en la Universidad París XI de Francia, seguido de un posdoctorado en el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) en Minnesota, lo que fortaleció su trayectoria científica.
Aportaciones y legado
A lo largo de su carrera, Otegui publicó más de 100 trabajos científicos en revistas internacionales y más de 300 publicaciones en total. Participó activamente en comités editoriales de diversas revistas científicas de renombre y dirigió numerosas tesis de grado y posgrado, formando a muchas generaciones de profesionales que hoy contribuyen al avance en la producción y mejoramiento del maíz.
Para ella, la investigación era sinónimo de curiosidad: «La búsqueda. Poder hacerme preguntas. Eso es algo increíble», afirmaba. Además, valoraba el intercambio intergeneracional, diciendo: «A ellos les sirve tu conocimiento y experiencia, y a vos te sirve la energía y ganas de hacer cosas». Su enfoque en la observación directa en el campo se mantenía paradigmático incluso en un contexto de creciente tecnificación.
Reconocimientos y despedidas
A lo largo de su trayectoria, recibió múltiples reconocimientos, incluyendo el Diploma Konex en Biotecnología 2023 y se convirtió en académica de número de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria. Tras su fallecimiento, numerosas organizaciones y colegas expresaron su tristeza. Desde Maizar, lamentaron su muerte y mostraron solidaridad con su familia. La Aapresid también expresó sus condolencias, subrayando su legado en el estudio del maíz. En el INTA, se manifestaron sobre su influencia y reconocieron su trayectoria como especialista en el estudio de cultivos.
Por último, sus colegas recordaron su excepcional carácter humano: «Lamentamos profundamente la partida de nuestra querida María. Gran investigadora y formadora», comentaron, resaltando su generosidad y compromiso en su labor. La Escuela para Graduados de la Fauba se sumó al homenaje, destacando su legado en la comunidad académica.











