El mural oculto del Plaza Hotel
La construcción del Plaza Hotel concluyó en 1909, justo cuando Buenos Aires se preparaba para celebrar el Centenario de la Patria. Este evento atraería a miles de personas a la ciudad para disfrutar de diversas actividades sociales e instituciones, así como de la famosa Exposición Internacional del Centenario. Con esto en mente, Ernesto Tornquist, un destacado industrial y banquero, decidió edificar el primer hotel cinco estrellas del país, que rápidamente se transformó en un ícono de la capital argentina.
Sin embargo, solo veinte años tras su apertura, Tornquist decidió realizar una notable renovación del hotel. Este cambio respondió a las nuevas tendencias arquitectónicas de la época, pasando del clasicismo al racionalismo y privilegiando la simplicidad sobre el exceso de ornamentación. Esta transición arquitectónica también dio pie a un movimiento de muralistas de renombre, lo que llevó a Tornquist a contratar al artista Jorge Soto Acebal para crear un mural de gran escala.
El descubrimiento del mural
Actualmente, este mural, que fue cubierto con varias capas de pintura y enduido, está siendo restaurado. Durante este proceso, se ha confirmado que la obra está elaborada en hojas de oro de 22 quilates, una técnica utilizada en el Medievo y el Renacimiento. Marta Penhos, vicepresidenta de la Academia Nacional de Bellas Artes, explicó: «Es muy común ver un contorno dorado en las figuras humanas y angelicales en estas obras de arte». La restauración se considera excepcional y una oportunidad para la obra de Soto Acebal, cuyo mural presenta motivos gauchescos y escenas como un asado y mujeres bailando.
Contexto de la obra de Soto Acebal
Pese a ser de una generación posterior a destacados artistas como Juan Carlos Castagnino y Antonio Berni, Soto Acebal estudió arquitectura con Alejandro Christophersen. Fue director de la Comisión Nacional de Bellas Artes y ocupó roles relevantes en la Academia Nacional de Bellas Artes, que también posee otros murales suyos. Penhos destacó que su obra se caracteriza por su alta calidad de ejecución y su relevancia dentro del patrimonio artístico argentino.
Fabio Grementieri, arquitecto especializado, señaló que otros murales del hotel también fueron cubiertos en la década de 1970, coincidiendo con otra renovación para el Mundial 78. Estas obras, que ornamentan el espacio con fauna y flora autóctona, también están siendo recuperadas en este proceso.
La importancia de la preservación del patrimonio
Los hermanos David e Israel Sutton Dabbah, quienes están a cargo de la restauración, han manifestado la importancia de preservar la esencia histórica del hotel mientras lo adaptan a las necesidades modernas. «Estos proyectos implican grandes esfuerzos, pero creemos que conservar el patrimonio argentino contribuye a construir nuestra identidad,» comentaron en una entrevista.
Una vez finalizada la obra, prevista para finales de 2028 o principios de 2029, se abrirá un Museo del Plaza que resguardará y exhibirá la historia del emblemático hotel, ofreciendo así un vistazo al legado cultural y arquitectónico que representa para Buenos Aires.











