Testimonio de Hilda Horovitz
Hilda Horovitz, expareja de Oscar Centeno, quien es conocido por sus anotaciones que dieron origen a la causa de los Cuadernos de las Coimas, brindó su testimonio durante más de seis horas en el juicio oral. Su declaración fue interrumpida cuando su salud se vio comprometida, lo que llevó a la suspensión de la audiencia.
Horovitz afirmó que realizó copias de los registros de Centeno de manera secreta, entregándolas a Miriam Quiroga, exsecretaria de Néstor Kirchner. Además, describió su rol como “testaferro” de Centeno, con quien compartió una relación de convivencia durante diez años. La mujer también acusó a Roberto Baratta, exjefe de Centeno y señalado como uno de los recaudadores de sobornos, de haber destruido documentos relevantes.
Detalles del testimonio
En su relato, Horovitz mencionó que Centeno rara vez hablaba sobre cuestiones laborales, pero que una noche le confesó, bajo la influencia del alcohol, cuánto dinero se podía colocar en un bolso, dependiendo de cómo se organizaban los fajos de billetes. En un momento emocional, la testigo se mostró firme y combativa, aunque su voz se resquebrajó al recordar a su padre adoptivo, lo que llevó a la corte a darle un respiro. A pesar del tiempo de espera, nunca pudo recuperarse, y finalmente tuvo que ser retirada en silla de ruedas para realizarle un chequeo médico.
Sobre los cuadernos y relaciones difíciles
La fiscal Fabiana León le preguntó al inicio de su declaración si había visto los cuadernos, a lo que Horovitz respondió afirmativamente, refiriéndose a los papeles que había entregado a Quiroga. Según ella, estos documentos fueron posteriormente manejados por Quiroga y Baratta, aunque hizo énfasis en que su conocimiento sobre la desaparición de los mismos provenía de reportajes periodísticos.
En el transcurso del juicio, la mujer describió esos documentos como “papeles, libretas y carpetas” que Centeno almacenaba en su hogar. Ella hizo copias de estos para protegerse, confiando en Quiroga por su creciente notoriedad mediática. Horovitz recalcó que Centeno tenía la costumbre de anotar todo, desde compras personales hasta gastos de la casa.
Un pasado lleno de violencia
Horovitz también rememoró episodios de violencia que vivió con Centeno, a pesar de su prolongada convivencia. Calificó su relación como tensa: “Él [Centeno] usó mucho mi nombre para hacer cosas”, dijo, y mencionó que en ocasiones falsificó su firma. Destacó que el chofer, a pesar de quejumbres sobre lo que consideraba “migajas” económicas por parte de Baratta, había acumulado bienes significativos.
“Te compraste el departamento, autos, la casa de Olivos que la hiciste a nueva”, le contestó Horovitz durante su relato al recordar las constantes quejas de Centeno. La mujer mencionó que vivió en un departamento facilitado por Centeno en Ezeiza, pero que luego buscó una propiedad en la Capital, finalmente logrando un alquiler sobre la calle Catamarca.
Registros de extorsión
Durante su testimonio, Horovitz entregó a la Justicia dos bolsos que utilizó para mudanzas, uno azul y otro negro, argumentando que su decisión de no conservarlos fue por un temor a verse implicada en la trama delictiva. Se le presentaron también mensajes que envió a Baratta en 2017 donde lo extorsionaba pidiendo dinero, amenazando con revelar detalles de su relación con Centeno.
Algunos de estos mensajes mencionaban cantidades específicas de dinero y advertencias sobre posibles consecuencias. En momentos críticos de su declaración, se le recordó que podía negarse a contestar preguntas que pudieran incriminarla, especialmente cuando se le exhibió un audio que hacía referencia a su padre adoptivo, lo que concluyó en un nuevo quebranto emocional por parte de Horovitz.











