La voz silenciada de las mujeres en la historia
Existen expresiones que actúan como llaves maestras para desvelar la esencia de un pensamiento creativo. Cuando la escritora y periodista española Rosa Montero afirmó que “hay una historia que no está en la historia y que solo se puede rescatar escuchando el susurro de las mujeres”, no solo formuló una de sus citas más reconocibles; también estableció una declaración de principios y un manifiesto ético.
La obra que revive las voces femeninas
Esta frase se convierte en el umbral de su libro Nosotras. Historias de mujeres y algo más, publicado en 2018, que amplía y actualiza su obra anterior Historias de mujeres, lanzada en 1995. Esta primera edición surgió a partir de sus columnas dominicales en el diario El País en un contexto donde la perspectiva de género no era bien recibida. Casi veinticinco años después, Montero volvió a esas narraciones, ahora enriquecidas con nuevas biografías ilustradas por María Herreros y presentada con la misma urgencia original.
Un análisis cuidadoso de su frase revela la elección precisa de la palabra susurro. Montero no invoca gritos ni proclamas estruendosas. El susurro representa el registro clandestino, lo que se ha transmitido en voz baja de generación en generación debido a la prohibición del espacio público. La historiografía convencional, mayormente redactada por hombres, ha sido construida sobre batallas, tratados políticos y los nombres de reyes en mármol. Al relegar la vida de las mujeres a “asuntos domésticos” o “historias menores”, el patriarcado no solo las excluyó del presente, sino que les robó su pasado. Escuchar ese susurro implica, según la autora, una disposición activa: afinar el oído, cuestionar el archivo oficial y aprender a leer entre las líneas de los documentos históricos. Nosotras. Historias de mujeres y algo más demuestra que las mujeres no hicieron su entrada en el mundo en el siglo XXI; siempre han estado presentes.
La diversidad de las mujeres en el relato
Lo que distingue a esta obra es su rechazo contundente hacia la hagiografía y el idealismo. Montero no se propone crear un panteón de mujeres inmaculadas. En sus páginas aparecen figuras cautivadoras como Juana Inés de la Cruz y Simone de Beauvoir, junto a personalidades más sombrías como Agripina y la asesina en serie Laura Crime. Su intención no es idealizar, sino devolver a las mujeres el derecho a la complejidad, a la contradicción, y a ser vistas en su plena humanidad.
Esta idea del susurro silenciado encapsula de manera ejemplar su visión. Al considerar su trabajo, se puede notar que la búsqueda de relatos marginalizados trasciende su faceta ensayística; es el motor que impulsa toda su ficción. Al sumergirse en la ciencia ficción distópica con su saga protagonizada por la androide Bruna Husky —que incluye novelas como Lágrimas en la lluvia, El peso del corazón y Los tiempos del odio— vuelve a escuchar un susurro. En ese universo futurista, inspirado por el clásico cinematográfico Blade Runner de Ridley Scott, los replicantes son las nuevas “mujeres” de la historia, seres creados para servir, despojados de derechos reales y cuya memoria ha sido borrada o manipulada por poderes corporativos. La lucha de Bruna por validar su existencia y resguardar la memoria de sus semejantes es comparable a la batalla que Rosa Montero sostiene en el registro histórico.
Rosa Montero: trayectoria y legado
Incluso en su prosa más íntima, como en la novela-ensayo La ridícula idea de no volver a verte, la escritora se refiere al diario de duelo de Marie Curie para abordar las barreras invisibles que una de las mentes más brillantes del siglo XX debió sortear. Montero, galardonada con el Premio Nacional de las Letras Españolas, es consciente de que la literatura actúa como un acto de justicia poética. Mientras existan escritoras dispuestas a escuchar los ecos del ayer, la historia oficial nunca será completa.
Rosa Montero nació en Madrid el 3 de enero de 1951, hija de un torero y una ama de casa. Su infancia estuvo marcada por una larga enfermedad que le permitió descubrir la lectura y la escritura. Estudió Periodismo y Psicología, convirtiéndose en una de las columnistas más relevantes de El País desde su comienzo en 1976, llegando a ser la primera mujer en ocupar el cargo de redactora jefa del suplemento dominical, lo que le valió el Premio Nacional de Periodismo en 1980. Su inicio formal en la literatura se dio en 1979 con la publicación de Crónica del desamor. Desde entonces, ha gestado una notable obra que abarca desde el realismo crudo hasta la ciencia ficción distópica. Entre sus libros más destacados están Te trataré como a una reina (1983), La hija del caníbal (Premio Primavera de Novela en 1997), La loca de la casa (2003), La ridícula idea de no volver a verte (2013) y El peligro de estar cuerda (2022). Su trayectoria la llevó a recibir en 2017 el Premio Nacional de las Letras Españolas, consolidándola como una voz fundamental que, a sus 75 años, continúa desafiando tabúes y cuestionando discursos oficiales. En una entrevista de 2023 con Hinde Pomerianec, expresó: “Todos los libros que he escrito son un intento de ayudarme a perder el miedo a morir”.











