Detalles sobre la condena
En una reciente decisión de la Justicia federal de San Martín, se impuso una condena por lavado de dinero a tres individuos, poniendo de relieve la complejidad del caso que involucra un country en Pilar. La sentencia fue emitida el día lunes por el Tribunal N°4 de la jurisdicción, dictando tres años de cárcel en suspenso para cada uno de los condenados.
Los condenados
Los involucrados son:
- María Eugenia Maronna, de 49 años, quien es empresaria y dueña de una agencia de autos, residente en un country de Pilar.
- Fernando Aldo de Bórtoli, de 39 años, oriundo de Villa Ballester y con un historial laboral limitado a su tiempo en el Servicio Penitenciario Federal.
- Ricardo Gabriel Sosa, conocido como «El Gaby» o «El Macho», de 44 años, se encuentra actualmente en prisión en un penal federal de Río Negro.
Penas y multas impuestas
A pesar de que la pena parece leve, el juez Juan Francisco Venditti les impuso una multa de 260 mil dólares a cada uno y ordenó la confiscación de un lote en el barrio cerrado Los Sauces de La Lonja, Pilar. Este lugar es considerado uno de los desarrollos premium de la zona, donde el valor de una casa de seis ambientes supera los 400 mil dólares.
Relaciones y antecedentes
Los vínculos entre los condenados son notables. María Maronna es hermana de Carlos Maronna, quien fue enjuiciado el año pasado por un caso similar. De Bórtoli había sido objeto de investigación durante años por su supuesta relación con el tráfico de drogas de la banda de «Mameluco» Villalba. Sosa, por su parte, tiene un largo historial criminal por delitos de narcotráfico y ha sido condenado previamente por un caso relacionado más amplio que involucra a otros cómplices.
Origen ilícito de los fondos
El caso contra Maronna, De Bórtoli y Sosa se inició en 2016, desprendiéndose de una investigación anterior que había llevado a la condena de Sosa. En el que se investigaron los posibles delitos de lavado de activos relacionados con la compra de un inmueble en Los Sauces. Se comprobó que el lote fue transferido a María Maronna en 2011, y que ella entonces celebró un contrato de compra-venta con De Bórtoli por 250 mil dólares.
Una investigación previa de la AFIP evidenció que Maronna, como monotributista clase F, no generó los ingresos suficientes para realizar la compra del inmueble. Su declaración en el interrogatorio señala que no conocía a De Bórtoli antes del acuerdo, sugiriendo que el dinero para la adquisición de la propiedad provenía de Sosa.











