Desafío continuo: mantener el peso perdido
La pérdida de peso es un punto central en la discusión sobre la obesidad, siendo el primer paso fundamental para cambiar una situación de salud. Sin embargo, el verdadero desafío puede ser lo que sigue: sostener los resultados obtenidos. Este aspecto ha cobrado protagonismo en las XVII Jornadas Argentinas de Nutrición y V Jornadas Argentinas de Obesidad, que se llevan a cabo en Buenos Aires y que incluyen un simposio titulado «¿Por qué recuperamos el peso? La biología detrás de la recaída», con la coordinación de Virginia Busnelli, presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN).
Obesidad como enfermedad crónica
La obesidad es considerada una enfermedad crónica. Según Busnelli, “debemos cambiar la idea de que el tratamiento termina cuando una persona alcanza su peso objetivo. Esa pérdida puede ser un gran logro, pero a partir de ese momento comienza otra fase que también requiere atención, la cual está relacionada más con la biología de la enfermedad que con la autodisciplina del paciente. Al entender la obesidad como una enfermedad crónica, el seguimiento y las estrategias para mantener los beneficios son parte del tratamiento, no algo opcional”.
Después de perder peso, el organismo puede adaptarse, lo que podría hacer más fácil recuperar lo perdido. Por ejemplo, un estudio publicado en The New England Journal of Medicine indicó que varios de estos cambios hormonales y un aumento en el hambre subjetiva persistían hasta un año después de la pérdida de peso.
Recomendaciones para mantener el peso
Frente a este panorama, Marianela Ackermann, vicepresidenta de la SAN, afirma que “no existe una única fórmula ni estrategia que garantice por sí sola el mantenimiento del peso. No obstante, la evidencia científica y las recomendaciones clínicas permiten identificar ciertos elementos clave”. Como resultado, los especialistas han elaborado por primera vez una lista de “10 mandamientos” destinados a ayudar en la conservación del descenso de peso y los beneficios asociados a la salud. A continuación se detallan:
- No “dar el alta” al que bajó de peso: El seguimiento profesional debe continuar tras alcanzar el objetivo. Aunque las consultas puedan espaciarse, este monitoreo permite identificar cambios en el hambre, conducta alimentaria y otros factores a tiempo.
- No realizar una dieta con fecha de vencimiento: Es crucial establecer una alimentación sostenible. Las dietas demasiado restrictivas pueden ofrecer resultados rápida, pero son difíciles de mantener a largo plazo. El objetivo es crear un patrón alimenticio equilibrado y adaptable a la vida diaria.
- No confundir “ruido alimentario” con falta de autocontrol: Al tratarse de pensamientos persistentes sobre comida, si interferir con la vida cotidiana, es vital discutirlo con el equipo médico y no atribuirlo automáticamente a una débil autodisciplina.
- No descuidar la masa muscular: Incorporar ejercicio aeróbico y entrenamiento de fuerza es esencial para la salud. Es importante encontrar una actividad física que se ajuste a las preferencias y condiciones de cada persona para mantenerla en el tiempo.
- No obsesionarse con la balanza: Monitorear tendencias, y pesarse de forma periódica es útil. Es fundamental enfocarse en las tendencias a largo plazo, en lugar de reaccionar a variaciones diarias.
- No dormir poco ni mal: La calidad y cantidad del sueño influyen en el apetito y en las decisiones alimenticias. El descanso adecuado debe incluirse en las evaluaciones integrales de quienes buscan mantener el peso.
- No ignorar el contexto del paciente: Entender factores como estrés y cambios en la vida laboral es crucial. La pregunta debería ser: “¿qué ha cambiado en su vida y qué necesita modificar en su tratamiento?”.
- No esperar un peso inalterable: Las fluctuaciones de peso son normales y no deben ser vistas como fracasos. Diferenciar entre una recuperación temporal y una tendencia prolongada es importante.
- No depender únicamente de la fuerza de voluntad: Es esencial crear un entorno propicio que facilite el mantenimiento de hábitos saludables.
- No suspender la medicación sin supervisión: Para quienes necesitan tratamiento médico, alcanzar el peso objetivo no siempre sugiere la discontinuación del medicamento. Cada caso debe evaluarse individualmente según su eficacia y otras características clínicas.
Ackermann concluye que “estas diez claves revelan un aspecto fundamental: mantener los resultados no se basa en llevar a cabo una sola acción, sino en construir un tratamiento que se pueda sostener y adaptar a los cambios de la vida de cada persona”. La clave es evitar la mentalidad de éxito o fracaso y, ante cualquier dificultad, reevaluar el tratamiento en lugar de caer en la culpa.











