La importancia de observar el lenguaje corporal de los perros
La adiestradora canina Alba Fernández, coautora del libro Tu perro habla junto al educador Víctor Padilla, resalta la necesidad de prestar atención a las señales que un perro puede emitir antes de intentar acariciarlo. Gestos como bostezar, apartarse de la mirada o relamerse el hocico pueden ser indicativos de que el animal se siente incómodo y necesita que su espacio sea respetado.
Observando antes de acariciar
Fernández sostiene que uno de los principales conflictos en la interacción entre humanos y perros radica en la dificultad para interpretar el lenguaje corporal de estos animales. Para evitar malentendidos, es clave observar cómo reacciona el animal antes de establecer contacto físico. «Es importante preguntar al animal si realmente desea el contacto físico antes de invadirlo«, señala la experta, aclarando que no se trata de comunicarse verbalmente como con un humano, sino de estar atentos a sus movimientos y ofrecerle la opción de acercarse o alejarse.
Señales de incomodidad en los perros
Un error común entre los dueños de perros es pensar que solo las reacciones como ladrar o gruñir indican molestia. Como explica Fernández, los perros generalmente expresan su incomodidad con anticipación, pero muchas de estas primeras señales apenas son notadas. Entre estas señales indican tensión o malestar incluyen:
- Bostezar: puede ser un signo de estrés más que de somnolencia.
- Relamerse el hocico: en ciertos contextos, puede sugerir incomodidad o tensión.
- Apartar la mirada: puede ser una forma de evadir una interacción no deseada.
- Sacudirse: este gesto puede ocurrir después de una situación estresante.
Es fundamental interpretar estas señales considerando el contexto, ya que un bostezo no implica automáticamente que el perro esté estresado. Ignorar estas advertencias repetidamente puede llevar a situaciones donde los perros reaccionan de manera agresiva sin previo aviso, cuando en realidad ya habían intentado comunicar su malestar.
Comprendiendo los comportamientos problemáticos
Fernández también desafía la noción de que los perros exhiben comportamientos problemáticos para retar a sus dueños. Desde su punto de vista, muchos de esos comportamientos surgen porque el animal carece de las herramientas necesarias para manejar ciertas situaciones. Según Fernández, «la mayor parte de los ‘malos comportamientos’ son peticiones de ayuda«; una forma de indicar que no sabe cómo lidiar con lo que se presenta ante él. Por ello, enfatiza que el enfoque debería estar en entender las causas detrás de cada comportamiento en vez de solo corregirlos.
La tendencia del animal a responder de distintas maneras puede estar marcada por factores como la ansiedad, su entorno y su rutina diaria. Además, es crucial identificar las necesidades individuales de cada perro. Por ejemplo, un perro pequeño con un fuerte instinto cazador puede requerir actividades y estímulos distintos a los que suele recibir un animal que pasa la mayor parte del día en brazos o descansando en el hogar.











