La llegada de León XIV y el significado de su silla
¿Qué requisitos debe cumplir la silla en la que se sienta un Papa? La expectación por la llegada de León XIV a Argentina despierta preguntas intrigantes sobre su mobiliario. En horas previas a su llegada, se sabe que la fabricación de estos muebles comenzó en talleres de carpintería y fábricas repartidas por el país. Para su visita, se han creado sillones en Luján, Córdoba y Santa Fe, donde el Pontífice se acomodará entre el 8 y el 11 de este mes.
El simbolismo de la sede papal
La silla que utiliza el Papa durante las ceremonias religiosas, conocida como sede, representa una función que trasciende lo físico. Según explica el padre Lucas García, rector del Santuario Nuestra Señora de Luján, “la silla es la sede desde donde, en la celebración litúrgica, el Papa preside la celebración expresando sacramentalmente a Cristo. Simboliza la autoridad de enseñar y gobernar”, enfatiza. Además, subraya que cada vez que el Papa ejerce desde esta posición, expresa su misión magisterial.
Al celebrar una misa fuera de Roma, el Pontífice necesita un asiento especialmente diseñado para la ocasión. Este asiento no solo debe ser visible para los fieles, sino que también debe ser cómodo para una ceremonia que puede durar varias horas. El diseño se adapta a las indicaciones del Vaticano, con características como respaldo alto, apoyabrazos y material acolchado.
El reto de una mueblería familiar
En Luján, la mueblería familiar Muebles Ilariucci recibió un encargo extraordinario: confeccionar el sillón para León XIV. Este encargo, realizado el 21 de agosto por el padre García, representa un gran desafío y un orgullo para la familia Ilariucci, que ve en esta tarea una conexión profunda con su fe y su historia.
“Es una emoción pensar que el Papa puede sentarse en un sillón hecho por nosotros. En esta obra se entrelazan nuestro oficio, nuestra fe y el afecto por la Basílica”, comentan Eugenia y Fernando Ilariucci.
Sillones de Córdoba y Santa Fe
La preparación de los sillones también incluye la dedicación de Luis Astorga en Córdoba, donde trabaja en dos sillones para el Pontífice: uno para la Catedral y otro para la escuela de aviación. Proporcionó fotografías del modelo desde Italia, siguiendo las dimensiones exactas de León XIV.
En Santa Fe, la fábrica de Mehring se dedica a la creación de un sillón para el Cottolengo Don Orione, mientras que en Universidad Católica Argentina se realizó una silla especial en plata para un encuentro de León XIV. Durante este contexto, también se recuerda el antiguo sillón utilizado por Juan Pablo II durante su visita a Buenos Aires, el cual se conserva en el restaurante Casa República.
Un legado imborrable
Los sillones preparados para León XIV no solo son piezas de mobiliario; son parte de una narrativa histórica que cruza generaciones y tradiciones. Tanto en su fabricación como en su eventual destino, estos asientos contarán una historia de devoción y dedicación a la fe que perdurará en la memoria de numerosos argentinos.











