La historia de superación de Federico Gómez
En Mar del Plata, 2008, el tenista David Nalbandian sorprendía al imponerse con gran autoridad a David Ferrer, el entonces número 12 del mundo, en un partido crucial que acercaba al equipo argentino a su primera Ensaladera de Plata. En el Polideportivo Islas Malvinas, donde casi 10,000 aficionados disfrutaban del tenis, había un niño de 11 años que pronto celebraría su cumpleaños número 12. Sin embargo, lo que parecía ser una celebración se tornó en desilusión dos días después, cuando Argentina no logró coronarse campeón y el pequeño regresó a casa cabizbajo junto a su padre. Hoy, Federico Agustín Gómez, ese niño que añoraba ver a su héroe jugar, a sus 29 años, tiene la oportunidad de representar a su país como parte del equipo nacional.
El llamado que cambió su vida
En la reciente convocatoria, Gómez expresó su agradecimiento al capitán Javi Frana y relató el momento en que recibió la noticia. “Estaba manejando cuando me llamó y le dije que me llame más tarde. No dudé, ya le quería decir que sí”, recordó con entusiasmo. Este llamado es visto como una recompensa al arduo trabajo que ha realizado en tiempos difíciles.
Preparándose para el gran desafío
El tenista se alberga con la selección que también incluye a Thiago Tirante (95°), Marco Trungelliti (134°), Juan Pablo Ficovich (172°) y Guido Andreozzi, quienes debutarán contra Corea del Sur en el Gijang Gymnasium en Busan. La noticia de su inclusión ha generado una gran felicidad en Gómez, quien admite sentirse muy emocional al compartirla con sus padres.
- Recuerda la emocionante final de Mar del Plata, donde experimentó un ambiente abrumador en el estadio.
- Reflexiona sobre el orgullo que siente su familia por su trayectoria.
Un camino de altibajos
El tenista ha recorrido un camino lleno de retos. En marzo de 2025, confesó públicamente sobre sus problemas de salud mental y pensamientos oscuros, lo que desató una ola de apoyo, incluso de grandes figuras como Novak Djokovic. “El posteo me sirvió para sacarme de encima un peso muy grande”, comentó.
Por otro lado, su enfoque para el 2026 es claro: “Estoy en un momento de mucha madurez”, subrayó, mientras se prepara para rendir al máximo en el próximo desafío deportivo.
La importancia de desconectar
Para mantener su salud mental y equilibrio, Federico busca momentos de esparcimiento. “Disfruto pasar tiempo con amigos y soy hincha del Independiente, incluso en los momentos difíciles”, agregó, mientras espera con esperanza que su equipo se recupere este año bajo la dirección de Gustavo Quinteros.
La oportunidad que se le presenta a Gómez es, sin duda, un nuevo capítulo en su vida, y el 2026 promete ser un año decisivo. Con su uniforme de celeste y blanco puesto, entrena en Busan con gran ilusión, consciente de que su sueño de representar a Argentina se ha vuelto una realidad.











