Retorno histórico del trigo argentino a China
Después de más de 30 años, el trigo argentino ha encontrado de nuevo un destino en China. El primer embarque, que partió desde el puerto de Timbúes, ubicado en Santa Fe, representa mucho más que una simple operación comercial; se considera un hito para el agro argentino y un claro indicativo del reposicionamiento del país en el mercado global de granos.
Un proceso de apertura comercial
La salida del buque, anunciada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), simboliza la culminación de un proceso de apertura sanitaria y comercial que ha sido trabajado durante años y que ahora comienza a concretarse en negocios reales.
El mercado chino para el trigo argentino fue habilitado formalmente desde enero de 2024, gracias a un exhaustivo proceso técnico que involucró tanto a organismos nacionales como al sector privado. Esta operación representa el inicio de la apertura del mercado chino para el trigo nacional, un avance que se ha estado gestando desde principios de 2024.
Un envío clave para la cadena de producción
A pesar de que la apertura administrativa se realizó hace meses, la distancia hasta el primer embarque efectivo puso de manifiesto los retos de acceder a uno de los mercados más exigentes del mundo en términos sanitarios y logísticos. Con este envío, esa brecha ha sido superada, marcando el inicio de una nueva etapa para la cadena de producción de trigo.
China juega un papel crucial en el mercado internacional del cereal, ya que, aunque mantiene una producción relativamente estable, con cifras que rondan entre 130 y 140 millones de toneladas anuales, su consumo interno supera esta cantidad. Esta diferencia estructural explica su creciente necesidad de importar, que en la última década ha escalado de niveles moderados a picos de más de 13 millones de toneladas anuales.
Diversificación del mercado y estabilidad para el sector
Para Argentina, el acceso al mercado chino no sólo amplía sus oportunidades comerciales, sino que también refuerza la lógica de diversificar mercados para minimizar riesgos y conseguir una mayor estabilidad en los ingresos de la cadena triguera. La dependencia de unos pocos compradores a menudo incrementa la volatilidad ante cambios de precios y regulaciones.
- El envío se produce en un contexto de fuerte dinamismo exportador.
- Entre enero y octubre de 2025, Argentina ha exportado 10,64 millones de toneladas de trigo y productos derivados, un 54% más que en el mismo período del año anterior.
Este incremento refleja tanto una mayor disponibilidad de mercadería como el esfuerzo conjunto de productores, acopiadores, industrias y exportadores por aumentar su presencia en el ámbito internacional.
Más allá de las cifras, el embarque posee un valor simbólico para el sector productivo en el interior del país y para la logística portuaria de Gran Rosario, que vuelve a desempeñar un rol estratégico. El desafío ahora es mantener la regularidad de los envíos, cumplir con los estándares requeridos y convertir este primer paso en un flujo comercial estable. El trigo argentino ha regresado a China; el objetivo es perdurar en el mercado.











