Impacto de la Caída de Nicolás Maduro en la Deuda Externa
La caída del régimen de Nicolás Maduro ha puesto de relieve uno de los aspectos más críticos de la economía venezolana: su deuda externa. Este país latinoamericano enfrenta lo que se considera uno de los mayores defaults soberanos no resueltos a nivel mundial. Desde finales de 2017, Venezuela entró en situación de default, debido a años de recesión y las estrictas sanciones impuestas por Estados Unidos, que prácticamente lo excluyeron del sistema financiero internacional.
Los incumplimientos afectan no solo a los bonos emitidos por el Estado, sino también a los títulos de la empresa petrolera estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).
La Expansión de la Deuda desde 2017
A partir de 2017, la deuda ha aumentado considerablemente. A las cantidades originales se les han sumado intereses no pagados y una creciente lista de demandas judiciales debido a expropiaciones previas, lo que ha incrementado considerablemente el monto total de obligaciones, superando el valor nominal de los bonos en default.
Recientemente, los bonos de Venezuela han visto un aumento del 25% y la deuda de PDVSA ha escalado un 28% tras la intervención de Estados Unidos.
Estimación de la Deuda Total
Según información de Reuters, Venezuela acumula cerca de 60.000 millones de dólares en bonos en default. Al incluir las obligaciones de PDVSA, préstamos bilaterales y laudos arbitrales internacionales, la deuda externa total se estima entre 150.000 millones y 170.000 millones de dólares, dependiendo del criterio utilizado para calcular intereses y sentencias judiciales.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que el PIB nominal de Venezuela alcanzará los 82.800 millones de dólares para 2025, lo que implica una relación deuda/PIB que oscila entre el 180% y el 200%, dificultando cualquier intento de normalización financiera.
Los Acreedores de Venezuela
La prolongada serie de sanciones sobre Venezuela ha dificultado identificar a los tenedores de bonos actuales. Sin embargo, se estima que la mayoría está en manos de inversores internacionales especializados en deuda en problemas, comúnmente denominados “fondos buitre”. También hay un considerable número de acreedores que han recibido compensaciones por medio de arbitrajes internacionales por expropiaciones realizadas por Caracas.
Los tribunales estadounidenses han validado indemnizaciones millonarias a empresas como ConocoPhillips y Crystallex, convirtiendo esos laudos en reclamaciones ejecutables contra activos venezolanos en el exterior.
Además, Venezuela mantiene deudas bilaterales con países como China y Rusia, que exigieron la liberación de Maduro y que brindaron financiamiento durante los gobiernos de Hugo Chávez y Maduro.
Perspectivas de Reestructuración de la Deuda
La variedad de acreedores, los procesos judiciales en curso y la inestabilidad política hacen que cualquier reestructuración formal de la deuda sea un tarea larga y compleja. Un posible acuerdo requeriría el apoyo de un programa del FMI que estableciera objetivos fiscales y criterios de sostenibilidad, pero Venezuela no ha mantenido consultas regulares con el Fondo desde hace casi dos décadas y sigue excluida del financiamiento del prestamista multilateral, lo que añade incertidumbre sobre los pasos futuros.











