Un ambiente de ansiedad previo a la intervención
Desde temprano, el clima en el estudio de LAM se percibía cargado de ansiedad. Todos los presentes esperaban escuchar a Lourdes Fernández, quien iba a hablar después del regreso de Bandana y antes de someterse a una intervención quirúrgica.
Ausencia y preocupación
A pesar de la expectativa, Lourdes no apareció en el estudio y el programa continuó. El conductor, Ángel de Brito, informó sobre la situación con la serenidad de alguien que conoce bien los altibajos del espectáculo: “No estaba bien, mejor que esté tranquila, que se interne para la operación. La veremos a la vuelta cuando esté mejor”. Sus palabras reflejaron más que reproches, un profundo sentimiento de preocupación y afecto.
Un mensaje de desdramatización
No obstante su ausencia, Lourdes se comunicó brevemente con Pepe Ochoa, donde logró restar gravedad al momento y dejó entrever la presión y los rumores que la rodean. “Ángel, sos siempre nuestro ángel protector. Te amamos con toda nuestra alma. Perdoname ya se me acaban las horas y tengo que ir a la internación, por eso me fui”, expresó, mientras intentaba mantener el ánimo, “Quería contarte todo lo que todo el mundo está especulando, hay cosas que son reales y otras que no. Pero ¡llamen a mi madre!”.
Enfrentando la realidad con humor
A lo largo de días previos, el regreso de Bandana había acaparado la atención mediática. Se esperaba una entrevista en la que Lourdes abordaría el escándalo con Lissa Vera y los rumores que mantenían en vilo a sus seguidores. Al ser consultada sobre Lissa, Lourdes comentó: “Les dije que tengo principio de Alzheimer”, buscando restarle dramatismo a una situación dolorosa. “Me interno mañana”, comunicó antes de finalizar la conversación, dejando entrever sus dudas y temores: “Por ahí esa es mi última nota, ¿eh?”.











