Un ícono de la música se sincera
Ricky Martin, reconocido como una de las personalidades más destacadas de la industria musical, está a punto de celebrar su 54 cumpleaños el próximo 24 de diciembre. A lo largo de su carrera, ha llevado su talento a los escenarios más emblemáticos del mundo. Recientemente, el puertorriqueño presentó la nueva temporada de su serie Palm Royale y ha realizado actuaciones en ciudades como Las Vegas, Santiago de Chile y Sídney.
A pesar de llevar una agenda apretada, Ricky Martin se esfuerza por equilibrar su vida profesional con la personal, disfrutando de momentos valiosos con sus cuatro hijos y amigos famosos como Sofía Vergara, Eva Longoria, y el cineasta saudí Mohammed Al Turki.
Desafíos personales y el poder de la música
En su presentación del pasado sábado en Madrid, el artista habló sobre sus recientes luchas: «Tuve una semana difícil y lo quiero compartir con ustedes. Viví muchos episodios de ansiedad«. Durante el evento navideño de Starlite en IFEMA, aunque comenzó el concierto con alegría y energía, también compartió detalles íntimos con su público: «Hoy lo más importante es hacerles saber que mi música es mi medicina, que su aplauso es mi medicina».
«Hay muchas altas y bajas, pero estoy subiendo con fuerza, y en parte es gracias a ustedes», añadió, subrayando el rol crucial de su audiencia en su bienestar.
Un papel que resuena
En cuanto a su participación en Palm Royale, Martin explicó que interpretar su personaje le ha permitido explorar los conflictos de identidad y aceptación que aún enfrenta la comunidad LGTB, a pesar de que la trama se sitúa en los años sesenta. «Los hombres de hoy siguen enfrentando las mismas emociones y luchas», comentó en una entrevista con EFE.
Su personaje, un camarero que se encuentra inmerso en las intrigas de la alta sociedad, enfrenta cuestiones relacionadas con su identidad sexual, su pasado como veterano de guerra y su búsqueda de aceptación. Para el intérprete de «Livin’ la Vida Loca», este proyecto se ha transformado en un «proceso de crecimiento y aprendizaje». La conexión personal con su personaje, Robert, junto con las problemáticas sociales abordadas y su propia historia de vida, le han proporcionado una especie de «terapia». «Para mí todo se trataba de sentir, de ponerme en sus zapatos y en las cosas por las que él ha pasado, que, como hombre, también yo he vivido. Esa fue una manera fácil de entrar en su mundo».











