Desenlace en la controversia legal
El caso relacionado con el rodaje de Romper el círculo ha tomado un giro decisivo, ya que Blake Lively y Justin Baldoni han optado por no aceptar un acuerdo y llevar el asunto ante un tribunal. Este juicio, que se centra en acusaciones de acoso sexual y represalias, se formalizará el próximo mes, cuando ambos actores se presenten en la corte de Nueva York.
Según información de Daily Mail, el magistrado que está a cargo del caso dio el visto bueno para que se continuara con el procedimiento judicial tras desestimar una parte considerable de las demandas presentadas por Lively.
Detalles de la situación legal
La semana anterior, un juez federal desestimó 10 entre 13 demandas que Blake Lively había interpuesto contra Justin Baldoni. Tras esta resolución, se convocó a los representantes legales de ambos actores con la esperanza de llegar a un acuerdo, pero esta negociación fracasó.
- Quedan tres causas activas en curso: incumplimiento de contrato, represalias y complicidad en represalias.
- La acusación de acoso sexual, que inicialmente era la más significativa, fue rechazada.
En respuesta al desenlace del juicio, Lively publicó en Instagram fragmentos del fallo legal en los que se menciona que hay «pruebas fehacientes» respaldando sus alegaciones de represalias, afirmando que la productora de Baldoni había intentado lanzar una campana negativa en su contra en redes sociales.
Conflictos en el set de ‘Romper el círculo’
Romper el círculo, un fenómeno de taquilla que se estrenó en 2024, se convirtió en el centro de una serie de controversias que surgieron durante su producción. Las tensiones entre Lively y Baldoni aumentaron de manera significativa cuando la actriz acusó a su coprotagonista y director de acoso sexual, lo que dio lugar a un cruce de demandas.
La disputada situación se veía agravada por la intervención del esposo de Lively, el conocido actor Ryan Reynolds, añadiendo un componente de drama a la historia. Baldoni no solo demandó a Lively y Reynolds por 400 millones de dólares, sino que también llevó la disputa a Disney, reclamando la cifra de 500 millones por un chiste supuestamente inspirado en él que apareció en Deadpool & Wolverine.
Desde la explosión del caso en diciembre de 2024, se han generado múltiples demandas que involucran a diversas personalidades y empresas relevantes, incluidas Taylor Swift, Disney, Marvel y The New York Times.










