Una nueva promesa en el Superclásico
Hoy, a partir de las 15 horas, Lucas Silva tiene la oportunidad de destacar en el Superclásico de River Plate contra Boca Juniors que se disputará en la Bombonera. Las lesiones de Aníbal Moreno y Fausto Vera han abierto las puertas para este mediocampista de 19 años, quien es considerado por Leonardo Ponzio como un posible titular en uno de los encuentros más importantes de la temporada.
Orígenes humildes
Lucas Silva nació el 26 de febrero de 2007 en La Dulce, una pequeña localidad de la provincia de Buenos Aires con poco más de 2.000 habitantes, situada a 56 kilómetros de Necochea. Este lugar, conocido también como Nicanor Olivera, debido a su fundador, ha sido el punto de partida para un joven que ha ascendido rápidamente desde las canchas de la Liga de Necochea hasta llegar a la Primera División de River.
Trayectoria deportiva
Durante este año, Silva ha mostrado un desarrollo notable. Hizo su debut en abril contra Aldosivi, contribuyó con una jugada crucial en la victoria contra Bragantino en la Copa Sudamericana y anotó su primer gol en un encuentro que culminó 3-0 frente a Blooming en el Estadio Monumental.
A pesar de que su protagonismo disminuyó un poco tras la llegada de Ponzio como entrenador, ahora tiene la oportunidad de competir por un lugar en el once titular, especialmente dadas las ausencias por lesiones en la plantilla. Su principal competencia por el puesto de volante central podría ser Mauro Arambarri.
Sus primeros pasos en el fútbol
Antes de convertirse en mediocampista, Silva jugaba como delantero. A la edad de cinco años, comenzó a entrenar en el Club Deportivo La Dulce, donde enfrentó a rivales mayores. Su formación fue guiada por Carlos Azcona, quien lo presentó a una prueba de River en Necochea en 2016. Fue allí donde cambió de posición a volante central, y tras superar la evaluación, se unió a las divisiones infantiles del club.
Desde entonces, ha tenido que viajar a Buenos Aires dos veces al mes para participar en los encuentros de la disciplina juvenil. Este cambio representó un desafío significativo para su familia, que estaba arraigada a la vida rural en su pequeño pueblo.
Desafíos y logros
La pandemia de 2020 interrumpió su formación, obligándolo a regresar a La Dulce. Sin embargo, lejos del campo, la situación no le impidió entrenar de manera virtual bajo la supervisión de sus entrenadores en River.
Cuando se reanudaron las actividades deportivas, Silva se mudó a Buenos Aires con su madre para continuar con su carrera y educación en el Instituto River. La adaptación a la vida en la ciudad requería ajustes tanto en lo deportivo como en lo personal, siendo su padre y su hermano quienes se quedaron en La Dulce.
El camino hacia el primer equipo
Su progreso en River no fue fácil; en la Reserva, bajo la dirección de Marcelo Escudero, su participación fue limitada, jugando ocho partidos en casi dos años. Sin embargo, fue el nuevo entrenador, Eduardo Coudet, quien observó su talento y lo integró al plantel profesional. Silva se unió a las prácticas con los mayores y, aunque aún no había firmado su primer contrato, fue incluido en la lista de la Copa Sudamericana.
Finalmente, tras mostrar su potencial en la cancha, firmó un contrato hasta diciembre de 2028, con una cláusula de rescisión de 100 millones de euros. En una entrevista, él mismo describió su estilo de juego: «Me gusta mucho que la pelota pase por mí para poder manejar los tiempos y distribuir el juego. Soy muy simple para jugar», agregando que ve a Enzo Pérez como una referencia en su posición.
Un futuro prometedor
Su primer debut fue fugaz, ingresando contra Aldosivi durante solo 12 segundos. Sin embargo, tuvo un impacto significativo poco después en el partido contra Bragantino, donde su asistencia resultó en el gol del triunfo. Este fue un momento revelador que lo catapultó dentro del grupo. Posteriormente, anotó su primer gol en Primera en un partido que selló el futuro del equipo en la Copa Sudamericana.
Ante la situación actual, Silva está listo para asumir un rol fundamental en el Superclásico. Con Aníbal Moreno y Fausto Vera inhabilitados, su participación en el partido podría ser la oportunidad más significativa de su joven carrera, sumando ya 11 partidos y 646 minutos en la primera división con el club.











