Reunión en Belém por una causa urgente
Durante esta semana, decenas de líderes mundiales se congregan en la ciudad amazónica de Belém, Brasil, con el objetivo de reafirmar su compromiso hacia la acción climática a puertas de la COP30. Aunque las principales economías contaminantes del planeta no participarán, la cumbre busca mantener abierto el diálogo multilateral sobre el futuro del medio ambiente.
Detalles de la Cumbre de Líderes Mundiales
Esta cumbre se llevará a cabo los días 6 y 7 de noviembre de 2025, justo antes de la inauguración formal de la COP30, que tendrá lugar del 10 al 21 de noviembre en la misma ciudad brasileña. Se espera la asistencia de 53 jefes de Estado y más de 40 líderes subnacionales, incluyendo al presidente Lula da Silva y al secretario general de la ONU, António Guterres. Activistas estarán presentes demandando acciones concretas para frenar la deforestación y que los países industrializados proporcionen financiamiento climático.
Faltas notables en la cumbre
La ausencia de los líderes de cuatro de las cinco principales economías contaminantes —China, Estados Unidos, India y Rusia— se destaca entre las críticas. La única representación de liderazgo estará a cargo de la Unión Europea. Algunos analistas consideran que esta situación puede ofrecer una oportunidad. “Sin la presencia de Estados Unidos, podemos observar una verdadera conversación multilateral”, afirmó Pedro Abramovay, vicepresidente de programas de Open Society Foundations y exministro de Justicia durante la presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva.
Objetivos climáticos y nuevos compromisos
El presidente Lula da Silva busca posicionar a Brasil como un líder global en la protección ambiental y el multilateralismo climático. Durante la cumbre, sostendrá reuniones bilaterales con el primer ministro británico Keir Starmer y el presidente francés Emmanuel Macron, así como con otros líderes de Finlandia, la Unión Europea y el viceprimer ministro chino. “En un momento en que muchos creen que el multilateralismo está muerto, veo un nuevo espacio para un multilateralismo diferente”, añadió Abramovay.
Reducción de emisiones de metano
Brasil propone centrarse en la implementación efectiva de los compromisos existentes para reducir emisiones y financiar soluciones ante los impactos del cambio climático. Una de las metas prioritarias es el acuerdo alcanzado en la COP26, que instaba a disminuir las emisiones de metano en un 30% para 2030, aunque los avances han sido limitados.
En este contexto, el exalcalde de Nueva York y multimillonario Michael Bloomberg anunció una inversión de 100 millones de dólares para mejorar la recolección de datos sobre emisiones de metano a través de satélites, apoyando políticas ambientales en nueve países, como México, Australia e Indonesia, así como en estados de EE. UU. como California y Nuevo México. Con la ausencia de Estados Unidos, China, India y Rusia, los países presentes discuten estrategias conjuntas para combatir el cambio climático. “El frente decisivo en la batalla contra el cambio climático está en el carbón y el metano”, sostuvo Macron, quien respaldó la iniciativa.
Fondo global para la protección de bosques
El gobierno brasileño busca aprovechar la COP30 para lanzar el Fondo para los Bosques Tropicales para Siempre, un mecanismo de financiamiento multilateral destinado a proteger los ecosistemas más amenazados y las comunidades dependientes de ellos. Aunque el Reino Unido colaboró en el diseño del fondo, decidió no contribuir económicamente, lo que ha causado cierta decepción. Brasil ya se ha comprometido a invertir mil millones de dólares, mientras que Indonesia prometió igualar esa cifra. China también ha confirmado su intención de contribuir, aunque sin especificar el monto. Lula confía que los países industrializados anunciarán sus aportes en los días siguientes.











