Cristina Kirchner refuerza su defensa en el juicio
En el marco del juicio por el caso de los Cuadernos de las Coimas, Cristina Kirchner no se mostró intimidada ante los magistrados que la están juzgando. En su intervención, decidió adoptar una estrategia de defensa que incluye atacar al fiscal federal Carlos Stornelli, a quien culpa de sus problemas legales, asegurando que fue él quien impulsó la causa tras una investigación inicial de LA NACION.
La exmandataria repitió su desafío a la Justicia, similar al que había realizado hace seis años durante el caso de la Vialidad, encontrándose nuevamente en el banquillo de los acusados. Utilizó como argumento el llamado «Operativo Puff«, una supuesta maniobra para desacreditar a Stornelli y hacer caer el caso de los Cuadernos, aunque este argumento fracasó.
Escuchas revelan intentos de desacreditar a Stornelli
Una serie de escuchas desde el penal de Ezeiza revelaron comunicaciones entre miembros del kirchnerismo donde se discutieron planes para perjudicar al fiscal Stornelli. En uno de los audios, el diputado Eduardo Valdés aseguró al exsecretario condenado Juan Pablo Schiavi que habría novedades, haciendo alusión a: «Bonadio, Stornelli, Puf, Puf». Esta frase fue el origen del nombre del operativo destinado a desgastar la figura de Stornelli, mientras que el caso D’Alessio surgió con acusaciones contra el fiscal, quien finalmente no resultó imputado.
A pesar de la situación, Kirchner volvió a lanzar acusaciones hacia Stornelli, señalándolo de extorsión y de recibir sobornos a cambio de liberar imputados, además de intentar montar una cámara oculta contra su exabogado. Es importante mencionar que Stornelli cuenta con un fallo de la Corte Suprema de Justicia que lo exonera de estas acusaciones, no estando siquiera entre los acusados en el juicio contra D’Alessio, quien sí fue condenado.
El ambiente durante el juicio
El ambiente alrededor de Comodoro Py estuvo mucho más tranquilo esta vez, sin la habitual concentración de militantes. La presencia de Cristina Kirchner pasó casi desapercibida, con pocos manifestantes que la saludaron brevemente al salir de los tribunales, mientras se encontraba rodeada de un fuerte dispositivo policial.
Entre el público en la sala estaban sus allegados y otros exfuncionarios que la han acompañado a lo largo de su carrera, como Horacio Pietragalla, Agustín Rossi y Felipe Solá, entre otros. La barra kirchnerista no dudó en aplaudir y gritar, incluso desacreditando a los jueces al asegurar que se les brindaría un juicio justo.
A medida que la defensa avanzaba, se observó a Kirchner nerviosa, sentada en la primera fila, lista para dar su declaración. A pesar de su habitual aplomo, esta vez actuó de manera más reservada, con un discurso que comenzó con un saludo previo a ser interrumpida por el presidente del tribunal, Enrique Méndez Signori, quien le realizó preguntas básicas sobre su identidad y antecedentes.
Al igual que en su declaración de 2019, cuando desafiaba abiertamente a los jueces, Kirchner ahora insistió en que solo contestará preguntas cuando se llame a declarar a Stornelli sobre las acusaciones que le hizo. Este desafío resuena en el actual escenario político, donde su influencia ha disminuido y sus discípulos buscan mayores espacios de poder independizándose de ella.
El futuro incierto
Con un panorama político cambiante, Kirchner llegó a este juicio con un pasado reciente marcado por una condena y una situación legal complicada. A su vez, las facciones dentro del justicialismo muestran una creciente independencia, siendo Axel Kicillof uno de los ejemplos más claros de este cambio.
Con todo, Cristina Kirchner mantuvo su postura desafiante ante los jueces, quienes reiteraban su compromiso de un juicio justo. Sin embargo, la exjefa de Estado continuó ignorando sus advertencias, mientras que los aullidos de apoyo de su militancia resonaban en la sala, dejando claro que su lucha continúa.











