Una herencia escocesa en Argentina
En 1819, John Gibson (h) llegó a Buenos Aires, casi coincidiendo con la independencia de Argentina, como representante de la compañía Gibson & Co. de Glasgow (Escocia). Esta empresa era conocida por ser fabricante y exportador textil, con filiales en Bruselas y Singapur. En 1825, Gibson adquirió la Estancia “El Carmen”, que después pasaría a conocerse como Los Yngleses, un lugar estratégico que sufrió dos ataques de malones por estar afuera de la frontera de protección contra indígenas.
Arquitectura y revolución en Los Yngleses
La disposición de los edificios de la estancia, dispuestos en círculo, permitía protegerse de los ataques, con los cañadones del Tuyú como barrera. Aunque las paredes de ladrillo y adobe se construyeron en 1882, la estancia refleja la arquitectura típica de muchas localidades escocesas. Además, Los Yngleses fue testigo de la revolución “Libres del Sud”, donde las fuerzas derrotadas se establecieron durante cuatro días, consumiendo 40 novillos diarios, antes de dispersarse a Ajó o embarcarse a Montevideo.
Pioneros en la ganadería
Los Gibson también se destacaron en la ganadería ovina, estableciendo su primera majada en 1828 con 570 ovejas, a las que se sumaron carneros de diversas razas como Romney Marsh y Lincoln. Para 1883, la población ovina había crecido a 100,000 ejemplares, produciendo 220,000 kilogramos de lana anualmente. Fueron innovadores, construyendo uno de los primeros bañaderos de ovejas y curando la sarna con tabaco cultivado en la propia estancia.
Innovación industrial y vínculo con Inglaterra
En 1843, la estancia inauguró la primera grasería para procesar ovejas viejas, en coincidente año y mes con su apertura en Australia. Esta industria rápidamente se convirtió en crucial para el establecimiento, enviando productos desde el puerto de Ajó a Liverpool y Amberes. La interacción entre trabajadores y marinos generó un núcleo poblacional que dio lugar a lo que hoy es General Lavalle.
Legado artístico y científico
Ubicada en la inmensidad de la pampa, La Estancia Los Yngleses inspiró a artistas como Don Thomas Gibson, quien retrató en grandes óleos la vida cotidiana en la estancia. También destacan los ambrotipos de George Corbett, que documentaron el primer asado criollo y otras escenas únicas del campo argentino alrededor de 1860. Estas imágenes, tanto familiares como empresariales, marcan hitos en la historia de la fotografía en el país.
Conservación del conocimiento sobre la fauna
El hijo de Thomas, Don Ernesto Gibson, se dedicó a estudiar la rica avifauna del Tuyú, dejando un legado de observaciones que fueron publicadas en la revista The Ibis. Su relación con el naturalista Guillermo Enrique Hudson fortaleció el intercambio científico en la época. Este cúmulo de experiencias de los ancestros de la familia sigue iluminando el camino hacia un futuro que honre su rica herencia.











