Controversia en Lollapalooza Brasil
La actuación de Chappell Roan en el Lollapalooza de Brasil el pasado sábado generó una fuerte controversia. El conflicto surgió luego de que Jorginho, un jugador actual de Flamengo, denunciara en sus redes sociales una situación incómoda que vivió su hija en el mismo hotel donde se hospedaba la artista.
Mensaje del alcalde
La situación provocó una reacción inmediata, incluyendo un mensaje contundente del alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Cavalieri, quien a través de sus redes sociales se dirigió directamente a la cantante. «Quiero dejar claro que mientras yo esté al mando de nuestra ciudad, esta chica Chappell Roan jamás actuará en Todo Mundo no Rio. Dudo que Shakira lo hiciera», expresó Cavalieri, enfatizando que otros artistas no tendrían la misma actitud que la vocera del incidente.
Este pronunciamiento se produjo en el marco de la preparación para Todo Mundo no Rio 2026, un gran evento musical gratuito programado para el 2 de mayo en la playa de Copacabana. En esta tercera edición, la estrella principal confirmada es Shakira, tras las presentaciones de Madonna en 2024 y Lady Gaga en 2025.
Cavalieri no solo se posicionó contra Chappell Roan, sino que también apoyó a Jorginho señalando que su hija sería «invitada de honor de la organización en mayo».
La versión de Jorginho
El futbolista de Flamengo relató en sus historias de Instagram la desagradable experiencia vivida por su pequeña en el hotel donde se encontraba la artista estadounidense. «Estoy muy triste por lo que le pasó a mi familia hoy temprano. Mi esposa está en São Paulo para Lollapalooza. Esta mañana, mi hija se despertó muy emocionada y realizó un cartel porque estaba feliz de ver a una artista que admira, @chappellroan», compartió.
El jugador explicó: «Casualmente, se hospedan en el mismo hotel que esta artista. Durante el desayuno, la artista pasó por su mesa. Mi hija, como cualquier niña, la reconoció y se emocionó. Sin embargo, lo peor fue que la cantante no se acercó, simplemente pasó mirándola y regresó a la mesa sin decir nada ni pedir nada».
Jorginho continuó narrando el incidente: «Lo que sucedió después fue completamente desproporcionado. Un guardia de seguridad se acercó a su mesa y comenzó a hablarles de manera agresiva, indicándoles que no debían hacer que mi hija faltara al respeto a otras personas».
El descontento del jugador
El futbolista también expresó su incomprensión: «Sinceramente, no entiendo cómo pasar junto a una mesa y mirar se puede considerar acoso. El guardia incluso mencionó que planeaba presentar una queja contra ellas en el hotel, mientras mi hija de 11 años lloraba desconsoladamente. Era simplemente una niña admirando a alguien».
Finalmente, Jorginho reflexionó sobre el respeto y los límites en el mundo del deporte, concluyendo que lo sucedido fue simplemente inaceptable.











