La pasión por la Navidad
Para algunas personas, la Navidad es un momento del año muy esperado, lleno de entusiasmo y alegría. Sin embargo, este fervor no es compartido por todos y, según la psicología, puede estar relacionado con necesidades emocionales más profundas, recuerdos positivos, y un sentido de pertenencia. Expertos en salud mental sugieren que la celebración de la Navidad representa mucho más que simplemente disfrutar de las decoraciones y los obsequios.
Vínculos emocionales y recuerdos
Según el neurocientífico Francisco Ceric, las tradiciones navideñas pueden activar áreas del cerebro que están directamente relacionadas con la memoria y las emociones. Ritualidades como las cenas familiares, los abrazos y los aromas típicos de estas festividades pueden desencadenar la liberación de neurotransmisores como la serotonina, que contribuye al bienestar, y la dopamina, que está vinculada con la satisfacción, generando felicidad.
Factores del gusto por la Navidad
- Necesidad de pertenencia: Quienes disfrutan de la Navidad valoran profundamente la conexión con sus seres queridos. Para ellos, estas festividades representan un espacio de comunidad y apoyo emocional.
- Apreciación por la nostalgia: Los aromas, sabores, y tradiciones pueden evocar recuerdos de la infancia, brindando sensaciones de seguridad y un sentido de conexión con el pasado.
- Búsqueda de estabilidad emocional: Celebrar la Navidad puede ofrecer un ritual que simboliza el cierre de un ciclo y permite una pausa en medio de la rutina diaria.
- Respuesta a estímulos sensoriales: Aquellos que son sensibles a elementos como la música, luces y celebraciones pueden experimentar una profunda satisfacción durante la Navidad.
La experiencia emocional de la Navidad
Muchos no ven la Navidad solo como una festividad, sino como un momento de gran carga emocional. Esta época invita a la reflexión y la reconexión con los afectos, estimulando tanto la nostalgia como la creación de nuevos recuerdos. La intensa carga emocional experimentada puede, a menudo, surgir de las expectativas sociales respecto a cómo se “debería” vivir esta celebración.
En la óptica psicológica, estas emociones no necesariamente implican una contínua euforia, sino que representan una manera personal de procesar tiempos, identidades y la pertenencia. Para algunos, la Navidad puede ser un momento de reflexión y conexión en lugar de solo alegría. Este evento, aunque lleno de rituales, encuentros y obsequios, sigue siendo una experiencia personal que cada uno vive de acuerdo a sus propias preferencias y necesidades.











