Solicitud de libertad del violador serial
Oscar Ernesto Barraza, un violador serial de mujeres que ha dejado una marca duradera en Córdoba, ha solicitado su salida de prisión. Entre los años 1999 y 2004, fue responsable de una serie de ataques sexuales contra al menos 15 mujeres que vivían solas en diferentes barrios de la ciudad, tales como San Martín, Providencia y Crisol.
Barraza, quien actualmente cuenta con 70 años, fue arrestado en diciembre de 2006 tras un exhaustivo proceso de investigación que lo vinculó al apodo de «violador serial de ancianas». Su captura se facilitó gracias a una botella de gaseosa que dejó atrás, donde se halló su perfil genético.
Condena y apelaciones a la prisión domiciliaria
En 2008, la Cámara 6ª del Crimen lo condenó a 25 años de prisión por varios delitos, incluyendo 15 abusos sexuales con acceso carnal, cuatro tentativas de abuso sexual, un hecho gravemente ultrajante y múltiples robos calificados. Desde entonces, sus abogados han presentado diversas solicitudes para que se le conceda la prisión domiciliaria, las cuales han sido rechazadas repetidamente.
Patrón de ataque y perfil psicológico
El comportamiento del violador, según los jueces, seguía un patrón claro: Barraza perpetraba los delitos de noche, ataba a sus víctimas, les cubría la cara y, tras abusar de ellas, sustraía dinero y objetos de valor. En varias ocasiones, cortaba el cable del teléfono para asegurarse de que no pudieran comunicarse.
- Las víctimas de Barraza oscilaban entre 52 y 84 años.
- Seleccionaba a mujeres mayores, ya que representaban un «objeto menos ansiógeno» según los peritajes.
Durante el juicio, aunque dos víctimas afirmaron que no era el agresor, el tribunal priorizó las pruebas genéticas, considerando que «en la balanza probatoria, cuenta con mayor contundencia convictiva el examen objetivo de ADN».
Por qué se le niega la prisión domiciliaria
Barraza cumple su condena en la Cárcel de Villa Dolores, bajo la supervisión de la jueza de Ejecución Penal Soledad Juncos. A pesar de sus solicitudes recientes para conseguir prisión domiciliaria, fundamentadas en su edad y buena conducta en la prisión, la jueza fue clara: «La jurisprudencia de Córdoba establece que no es automático; no alcanza con cumplir 70 años, tiene que existir un plus que lo justifique, y no era el caso».
A pesar de que los informes penitenciarios reconocen su «conducta ejemplar», esto no asegura que obtenga beneficios, dado su anterior estatus criminal, que incluye antecedentes por complicidad en un homicidio en 1973 y tentativa de robo calificado en 1995.
Futuro incierto para Barraza
Sin acceso a la libertad condicional y con todos los beneficios denegados, Barraza permanecerá en prisión en Villa Dolores hasta casi el final de su condena. La fecha de una nueva solicitud para la libertad asistida está programada para el 29 de junio de 2031, justo seis meses antes de cumplir su pena completa. La evaluación para este beneficio analiza detenidamente si representa un riesgo para la sociedad y para las víctimas.
La jueza Juncos enfatizó: «En la libertad asistida, lo que se evalúa es que no sea un riesgo para la sociedad, para la víctima o para sí mismo. Pero para eso, faltan muchos años».











