Una crítica al acoso en el humor femenino
En el programa Soñé que volaba (OLGA) se abrió un amplio debate sobre el odio que enfrentan las mujeres en el streaming por su humor. Este tema emergió tras la difusión de un video de Tefi Russo, donde expresaba su frustración ante los comentarios negativos que recibe. En respuesta a sus palabras, Gimena Accardi, panelista del mencionado programa, no dudó en manifestar su desacuerdo, afirmando que «estamos en el punto más álgido del hate por el hate».
Las difíciles experiencias de las mujeres en el humor
La conversación se inició gracias a una contundente declaración de Tefi Russo, que en una entrevista de mayo de 2025 para un canal de YouTube, describió las dificultades que enfrentan las mujeres para hacer humor. Según ella, “mucho más difícil para las mujeres” debido a las expectativas del público. «Debemos superar 80 filtros más que los hombres», explicó, destacando la severidad con la que se juzga a las mujeres comparado con sus colegas masculinos. Russo indicó que los comentarios sobre chistes realizados por mujeres tienden a ser mucho más críticos y despectivos.
Reacción de Gimena Accardi
Los comentarios de Tefi Russo provocaron que Gimena Accardi también compartiera su perspectiva sobre el acoso que recibe a través de los chats durante el programa. «Hay algo muy social que está pasando fuerte y heavy», comentó, señalando que el odio dirigido hacia su género es alarmante. Según Accardi, la comunidad a menudo responde de inmediato con críticas. «En este programa es impresionante lo que sucede con las mujeres que nos sentamos aquí», añadió, refiriéndose a la diferencia que ha notado en comparación con otros espacios en los que participa.
Otras voces se suman
Evitta Luna, otra de las panelistas, coincidió con Accardi en que los chistes de las mujeres son observados con más atención que los de los hombres. «Cuando una mujer dice un chiste, están todos pendientes de ver si es gracioso. Un hombre, en cambio, puede cometer un error humorístico y se toma como algo aceptable», comentó. Esta realidad fue comparada por Accardi con la percepción de manejo al volante, donde los errores de las mujeres son exagerados mientras que los de los hombres son normalizados.











