Un tesoro del pasado en el mundo del rock
Dentro del fascinante universo del rock argentino, los recuerdos no son solo memorias, sino que se convierten en relatos míticos. Hay objetos, frases y gestos que resuenan a través del tiempo, encapsulando décadas de melodías, noches inolvidables y encuentros únicos. Recientemente, Juanse decidió sumergirse nuevamente en su archivo personal y compartió con sus seguidores dos valiosos hallazgos: un mensaje manuscrito y un dibujo de Charly García, momentos que representan algunos de los instantes más intensos de su carrera y su vida.
Un mensaje lleno de significado
La publicación que hizo Juanse en su cuenta de Instagram fue más que una simple anécdota; se convirtió en un vistazo a una amistad reflejada en pactos, excesos y una sensibilidad artística inigualable. «Encontré entre muchos recuerdos que, buscando fotos de Robertito, apareció como desde un envío, lo que escribió Charly el día del pacto de sangre. También encontré un dibujo que hizo sin levantar un ápice el fibrón de la hoja, como con toda continuidad, algo notable que en común tienen Luis Alberto Spinetta y él, su destreza en el dibujo y el diseño. A veces hay que tirar las cosas, a veces, no,» expresó Juanse, acompañando su publicación con las imágenes del mensaje y del dibujo, en el que se leía la dedicatoria: «para Juanse, mi hermano de sangre… ¡Siempre adelante!». La ilustración mostraba a tres ratones, uno de los cuales sostenía un trozo de queso que Charly denominó «pedazo», mientras otro parecía observar a un público invisible.
La conexión especial con Charly
No es la primera vez que Juanse hace hincapié en la relación que lo une a García. A lo largo del tiempo, el líder de Los Ratones Paranoicos ha narrado en diferentes entrevistas cómo la amistad y complicidad con Charly han dejado una impresión imborrable en su vida. Una anécdota memorable fue compartida durante la cuarentena, en un Instagram Live junto a Andrés Ciro, donde relató el momento surrealista en el que Charly, luego de semanas sin dormir, se decidió a comprar toda la vitrina de un local de electrodomésticos.
«Hacía tres semanas que estábamos juntos. Estuvimos tres semanas sin dormir. Los últimos cuatro días de esas tres semanas estábamos él y yo mirándonos de frente en el living de su casa, sin hablarnos. En un momento yo hice un gran esfuerzo, me moví, me paré y le dije: ‘Me voy a casa, me baño, me cambio y vuelvo’…» recordó Juanse, imitando la voz de Charly mientras añadía: «Bueno dale, pero no tardes…». Así, describió el viaje desde el departamento de García hasta su hogar en Belgrano, donde logró recuperarse con un lexotanil y un trago de bourbon antes de regresar.
Una escena cinematográfica
El retorno no estuvo exento de sorpresa. Al llegar al edificio de Charly, el tráfico estaba interrumpido y había varias personas con mamelucos grises. «Dije: ¿qué pasó? ¡Se tiró por el balcón!», pensó, antes de descubrir la inusual razón detrás de la multitud. Al entrar al departamento, se encontró con una escena propia de una película: el living lleno de cajas con cámaras, radios y televisores. Charly, con su habitual desparpajo, le relató la insólita compra: «Me crucé y le dije ‘quiero toda la vidriera’. El tipo no me quería creer. Y fui y me la compré, man. ¿Qué? Me compré la vidriera, man».
Una decisión personal sobre los recuerdos
Guardar o liberar recuerdos es una elección personal. Para Juanse, hay objetos y gestos que merecen ser preservados como un testimonio de una época y de una amistad que ha dejado su marca en el rock argentino. El pacto de sangre, el arte improvisado y las historias que desafían el paso del tiempo siguen presentes cada vez que alguien decide revivir una foto, leer una carta o mostrar un dibujo.











