Noche de fiesta convertida en caos
Durante una pool party en una propiedad ubicada en Huergo y Colón, en 9 de Abril, los inquilinos lanzaron una inquietante advertencia a los vecinos: «Somos los dueños de la calle. Acá se hace lo que nosotros queremos». Esta celebración terminó de manera dramática, involucrando a la policía de la provincia de Buenos Aires, un tiroteo, un delincuente muerto y otro detenido.
Los residentes de la zona, preocupados por el volumen excesivo de la música y la obstrucción del paso de colectivos de la línea 92, se sintieron intimidados por la violencia mostrada por los inquilinos. A pesar de sus reclamos, muchos de ellos optaron por no notificar a la policía debido al temor a represalias.
Intervención policial y desenlace trágico
A las 6:45 de la mañana, los vecinos de Huergo avistaron indicios que confirmaron sus sospechas de que aquellos inquilinos formaban parte de una banda de asaltantes dedicada al robo de automóviles a mano armada. Esta inquietud surgió luego de que comenzaran a aparecer vehículos cortados en la zona.
Anoche, uno de estos automóviles cortados aún se hallaba en Mateo Sánchez y Colón. La policía arrestó a Johnatan Alejandro Rodríguez, un ladrón que fue grabado por una cámara colocada en el casco, mientras la fuerza policial ingresaba a la casa en medio de la fiesta. Rodríguez, que vestía una musculosa azul marino, saltó por una ventana al ver la llegada de los uniformados y trató de escapar, pero fue detenido rápidamente.
Otro de los presuntos miembros de la banda, identificado como Nicolás Llanelli, también fue apresado, mientras que un tercer sospechoso, Diego López, de 23 años, intentó seguir los pasos de Rodríguez. Desafortunadamente, López fue abatido por la policía, encontrándose su cuerpo en el baldío adyacente a la casa. Junto a él, se halló una pistola 9 mm que había sido robada en julio de 2024.
Investigación y vínculos criminales
La investigación revela que esta banda ha sido vinculada a un total de 15 robos de automóviles. El líder de la organización, aunque detenido en el penal de General Alvear, continuaba dando órdenes desde su celda. Otros miembros del grupo eran alojados en las cárceles de Magdalena, Lomas de Zamora y Olmos, manteniendo una participación activa en las actividades delictivas.
Esta red criminal estaba compuesta por 20 delincuentes, todos mayores de edad, quienes, según la fiscalía N° 3 de Lomas de Zamora, habían conformado una asociación ilícita para llevar a cabo robos de automóviles, alquilar vehículos a otras bandas que realizaban entraderas, desarmar autos y vender sus piezas, e incluso, en algunos casos, enviarlas hacia la frontera con Paraguay a cambio de drogas.











