La narrativa oficialista y el superávit fiscal
El núcleo de la narrativa gubernamental actual se basa en la disciplina fiscal, considerada una condición innegociable para el Fondo Monetario Internacional (FMI). El gobierno ha anunciado con entusiasmo un superávit fiscal primario que se anticipa cerrará el año en un 1,5% del PBI. Sin embargo, esta cifra es solo una fachada que oculta una ingeniería contable que, en la jerga de las finanzas globales, se traduce en un diferimiento del gasto, creando una hipoteca a futuro.
En realidad, el décit fiscal real asciente a un alarmante 3,4% del PBI si se toman en cuenta los intereses acumulados. El superávit fiscal primario de 1,5% es además 17% inferior al mismo periodo del año anterior, mientras que el saldo general, que se sitúa en un 0,5% del PBI, se logra a través de difundir el gasto de intereses en nuevas deudas.
Recesión de la recaudación y su impacto
A este problema se suma el colapso de la recaudación, que en noviembre de 2025 mostró una reducción real del 8,6% interanual. Si se excluyen los impuestos relacionados con el comercio exterior, la caída fue del 3,6%. Impuestos como el Impuesto a las Ganancias y el IVA han caído en términos reales, mientras que los Derechos de Exportación sufrieron un desplome del 69% real interanual.
- Bienes Personales cayó un 64% real.
- Aumento de la dependencia de crédito para financiar el déficit.
Esto significa que la financiación del agujero está viniendo de un aumento en el crédito, lo que resulta en pagos de intereses más altos para cubrir el déficit existente.
Desafíos del Tesoro y el riesgo soberano
El Tesoro enfrenta vencimientos en pesos superiores a $32 billones entre diciembre de 2025 y enero de 2026, llevando al gobierno a depender de rollover de más del 90%. Para lograr una renovación del 96,5% en la última licitación, se ofrecieron tasas de interés que superan las del mercado secundario.
Esto evidencia la creciente dificultad para gestionar la deuda interna, así como la perdida de confianza en la retribución sin emisión futura. La narrativa del gobierno se desmorona cuando se considera la posición externa neta, que se aproxima a unos u$s17.000 millones en reservas netas negativas al final del año.
Resultados económicos y credibilidad política
La administración ha subestimado el impacto de sus decisiones sobre la acumulación de reservas, que es esencial para reducir el riesgo país y restablecer el crédito externo. Según el análisis de Gómez, Levy Yeyati y Temperley (2025), «The Source Matters», la acumulación de reservas solo mejora el riesgo de deuda si proviene de ingresos genuinos.
- Si las reservas se financian a través de deuda, la posición neta no mejora.
- El riesgo país se mantiene en torno a los 650 basis points.
A pesar de una aparente victoria electoral y la reducción del riesgo, el gobierno se enfrenta a un entorno político complicado que limita profundamente su capacidad de implementar reformas.
Riesgos sistémicos y la gobernabilidad
La combinación de disciplina fiscal severa y una moneda sobrevaluada resulta en una trampa monetaria, causando creciente morosidad en créditos, especialmente en tarjetas y préstamos personales. Sin la creación de reservas genuinas, los problemas de financiamiento y credibilidad se agravan.
El gobierno ha operado en un estado de opacidad que dificulta un adecuado control fiscal de datos esenciales. A pesar de las promesas de apoyo financiero de Estados Unidos, la realidad ha demostrado ser bastante distinta, con ayuda real limitada. Además, el respaldo político del gobierno es frágil, lo que mantiene el riesgo de cambios de política latente.
La conclusión es clara: el superávit fiscal primario proclamado por el gobierno sirve para ocultar una vulnerabilidad extrema en la economía nacional. Sin un manejo adecuado del riesgo país, el país corre el riesgo de necesitar un nuevo salvataje.











