La representación de Belgrano: varios retratos históricos
El destacado Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano fue retratado durante su estancia en Europa. Primero, como un brillante estudiante en Salamanca, y posteriormente, como diplomático al servicio de las Provincias Unidas. La primera iconografía que se conoce es una miniatura pintada por J. A. Bouchard en 1793, donde se presenta a un joven de tan solo veintitrés años. Curiosamente, en el reverso de esta imagen, se le menciona como general, una designación que, por aquel entonces, no estaba en su horizonte.
Retratos célebres y sus debates
El retrato que ha ganado mayor aceptación como representación del diplomático es la obra de Casimir Carbonnier, creada en Londres alrededor de 1815. En este contexto, Belgrano viajó con Rivadavia y Sarratea en búsqueda de un príncipe europeo para establecer una monarquía en la región del Río de la Plata. En la parte inferior de la pintura, se observa una bandera celeste y blanca, pero con una división vertical, lo que plantea la pregunta si esta era la concepción original del emblema nacional o si fue un descuido del pintor.
El original de este retrato, de 130 × 110 centímetros, se conserva en el Museo Dámaso Arce en Olavarría, aunque hay varias copias distribuidas en todo el país. Esta imagen se ha convertido en un ícono transmitido por los libros de texto y ha servido como base para muchas estatuas en honor al creador de la bandera. Otro pintor importante, Johann Moritz Rugendas (1802-1858), un artista alemán que recorrió América del Sur, también retrató a Belgrano, inspirándose en la obra de Carbonnier, que estaba en posesión de la hija del general en aquel momento.
Monumentos y homenajes
Cabe mencionar la existencia de otro retrato al óleo, también atribuido a Carbonnier, que alcanzó el país en 1822 y que, tras pertenecer a la familia de Bernardino Rivadavia, terminó en el Museo Nacional de Bellas Artes. Este obra sirvió como modelo para diversas copias realizadas por Prilidiano Pueyrredón, ahora en colecciones privadas en Buenos Aires. De manera curiosa, ninguna de estas obras lleva firma. Posteriormente, Pablo Núñez de Ibarra realizó un retrato del general con un aspecto ya envejecido, realizado años después de su fallecimiento.
La historia de un prócer en un país se culmina a menudo con su inmortalización en bronce, y Belgrano fue uno de los primeros en recibir este honor. El primer busto que se erigió en su honor se sitúa en Luján, creado por el escultor Luis Brunix e inaugurado en 1858. En 1870, se formó una comisión para rendir homenaje a su memoria mediante un monumento, financiado por contribuciones populares, la cual fue liderada por el general Bartolomé Mitre.
Esa comisión decidió encargar la escultura al francés Carrier-Belleuse, quien, a su vez, confió el diseño de la figura del caballo a un escultor argentino radicado en Francia, Manuel de Santa Coloma, parte de una familia con raíces en el rosismo. El monumento se ubicó en lo que hoy es la Plaza de Mayo, la cual estaba dividida en dos por la antigua Recova: la plaza de las Victorias, en la que se encontraba el Cabildo y la Pirámide de Mayo, y la otra, llamada 25 de Mayo, donde se colocó la estatua ecuestre del prócer. El descubrimiento de esta obra se realizó el 24 de septiembre de 1873, con la destacada presencia de Sarmiento como presidente y Mitre como orador principal.
Durante el evento, el público, aunque entretenido escuchando los elogios de Mitre hacia Belgrano, no podía evitar comentar sobre el caballo, cuya estatura era menor a lo esperado, resultante de la falta de familiaridad de Santa Coloma con la apariencia de los caballos criollos.
Otros monumentos en su honor
Además de la estatua en la Plaza de Mayo, se erigió otra en el barrio de Belgrano, que en su momento fue una localidad distinta de Buenos Aires y fue, temporalmente, la capital del país durante la Revolución de Carlos Tejedor al final del gobierno de Nicolás Avellaneda. Esta obra, realizada por el escultor Héctor Rocha, fue inaugurada en otro 24 de septiembre, pero en 1961. Los restos de Belgrano, que habían estado bajo una sencilla losa en la iglesia de Santo Domingo, fueron trasladados en 1902 al monumento diseñado por Ettore Ximenes (1855-1926). Se cuenta que cuando se exhumaron sus restos, los ministros Joaquín V. González y Riccheri intentaron llevarse como recuerdo una muela de Belgrano, según una publicación de la época que documentó la inauguración. Eventualmente, fueron obligados a restituir las piezas. González no hizo comentarios, mientras que Riccheri se justificó diciendo que quería obsequiarla a Mitre, quien aún estaba vivo en ese momento.
En varias ciudades argentinas, como Santiago del Estero, Jujuy, Salta, Tucumán y Rosario, también se han levantado monumentos en su honor, destacándose el monumento ecuestre en Santiago del Estero, realizado por Arturo Tomás, así como otro en Rosario que tiene una réplica en Génova. Esta estatua ecuestre fue anterior a la inauguración del Monumento a la Bandera en 1957. Otras conmemoraciones se encuentran en Génova, ciudad natal de la familia de Belgrano, así como en Roma y en Oneglia, Italia, la localidad natal de Domingo Belgrano Peri, padre de Manuel.
“Me glorío de no haber engañado jamás a ningún hombre y de haber procedido constantemente por el sendero de la razón y de la justicia, a pesar de haber conocido la ingratitud.” ¿Cuántos líderes argentinos pueden apropiarse de tales palabras?











