Inicios y carrera como tenista
Gabriel Markus, nacido el 31 de marzo de 1970 en Buenos Aires, se convirtió en jugador de tenis en una época en la que este deporte comenzaba a cobrar fuerza en Argentina. A los 18 años, hizo su debut en el circuito profesional, y casi ocho años después, tras una serie de lesiones que marcaron su trayectoria, decidió poner fin a su carrera como tenista en noviembre de 1996, cuando solo contaba con 26 años.
A pesar de llegar a alcanzar el puesto 36° en el ranking ATP y de haber sido parte del equipo argentino en la Copa Davis, su nombre se recuerda principalmente por una importante victoria: derrotar al legendario Pete Sampras en las semifinales del torneo, convirtiéndose en el único argentino en lograrlo. También había vencido, en su juventud, a su gran ídolo, Iván Lendl.
Lesiones y retiro
Markus sufrió una rotura de ligamentos en la rodilla durante el Roland Garros de 1994, lo que dio inicio a un largo ciclo de problemas que lo llevaron a alejarse del tenis profesional. A lo largo de los años, pasó por ocho cirugías en su rodilla izquierda y otras para la derecha, lo que contribuyó a su decisión de retirarse. En sus propias palabras,»Creo que ningún deportista, ningún tenista, vivió lo que yo viví con mi cuerpo..».
Un nuevo camino en la enseñanza
Después de abandonar su carrera como jugador, Markus asumió el rol de entrenador, trabajo en el que destacó al colaborar con importantes tenistas argentinos como Guillermo Coria, David Nalbandian, Agustín Calleri, y el ruso Marat Safin, entre otros. A pesar de que no había tenido inicialmente la intención de que sus tres hijas fueran tenistas, comenzó un viaje compartido en el deporte.
El desarrollo de sus hijas en el tenis
Gabriel es padre de Katja, Carla y Camila, quienes hoy compiten a nivel profesional. Al inicio, sus hijas nunca mostraron interés en el tenis, practicando otros deportes como la equitación y la gimnasia. Sin embargo, con el tiempo, comenzaron a involucrarse más en el tenis por el ambiente que se respiraba en el circuito. Markus recuerda, «La realidad es que siempre practicaron otros deportes… Mi único deseo era que supieran jugar lo suficiente como para compartir algo con ellas».
El tiempo de pandemia le dio a Markus la oportunidad de acercarse más a sus hijas, compartiendo no solo las enseñanzas del deporte, sino también tiempo de calidad juntos: “No transmitirles lo que aprendí hubiera sido una lástima».
Desafíos familiares y deportivos
Combinar sus roles de padre y entrenador es un reto constante para Gabriel. Expresa: «A veces no es fácil saber cuál es el límite entre padre y entrenador… como padre, trato de estar muy presente todo el tiempo». Gestionar el tiempo y la atención entre sus tres hijas que compiten simultáneamente presenta sus desafíos.
Actualmente, Katja, de 20 años, ha comenzado una nueva etapa en el tenis universitario representando a la Nova Southeastern University. Carla, con 19 años, ocupa el puesto 605 del ranking mundial y sigue compitiendo en el circuito, mientras que Camila, de 16 años, ha cerrado el 2024 como la mejor junior de Sudamérica.
Gabriel concluye, «Nunca imaginé que iban a competir internacionalmente… así que no quería perderme la posibilidad de estar cerca de ellas y disfrutar de sus actividades».











