Un espectáculo natural en Río de Janeiro
Aunque Río de Janeiro sea conocida por sus playas icónicas, el fútbol, el carnaval y su ambiente festivo, ahora se suma a su fama la llegada de las ballenas jorobadas. Cada año, entre junio y agosto, el litoral carioca se convierte en un destino privilegiado para avistar a estos majestuosos mamíferos en el marco de algunos de los paisajes más emblemáticos de la ciudad.
Las ballenas jorobadas migran desde las aguas frías cercanas a la Antártida hacia las cálidas costas de Brasil para reproducirse, dar a luz y amamantar a sus crías. Este fenómeno anual permite a los admiradores disfrutar del espectáculo de cientos de ejemplares que recorren las aguas de Río de Janeiro. La mayoría de ellas se dirigen al archipiélago de Abrolhos, ubicado en la costa sur de Bahía, y a partir de septiembre, comenzarán su camino de regreso al polo sur.
Diferencias con la ballena franca austral
Las ballenas jorobadas se distinguen notablemente de la franca austral, que se encuentra en el golfo Nuevo de Puerto Madryn y la Península Valdés. Principalmente, la franca austral es más robusta, carece de aleta dorsal y presenta callosidades en la cabeza, en tanto que la jorobada es más esbelta, tiene largas aletas pectorales y es famosa por sus acrobáticos saltos. Este cetáceo puede alcanzar aproximadamente 18 metros de longitud.
Hace varias décadas, estas especies estaban al borde de la extinción y su avistamiento era extremadamente raro en Río. En la actualidad, las probabilidades de observarlas durante un paseo en lancha cerca de la costa son bastante altas. El avistamiento se facilita por su cola y el chorro de vapor que emiten al respirar, lo cual ocurre cada cinco a ocho minutos.
Una historia de recuperación
Desde que en 1986 se prohibió la caza global de estos mamíferos, la población de ballenas jorobadas ha comenzado a recuperarse notablemente. Se estima que actualmente más de 35.000 ejemplares transitan por la costa brasileña. Este es un logro histórico, ya que expertos indican que los primeros europeos que llegaron a esta región describieron una bahía de Guanabara llena de cetáceos.
En la célebre playa de Ipanema, el montículo rocoso donde los turistas se congregan para ver el atardecer lleva el nombre de Arpoador, ya que en la época colonial era el lugar donde se avistaban y cazaban ballenas.
Lugares recomendados para avistar ballenas
Los mejores puntos para disfrutar del avistamiento de ballenas jorobadas incluyen:
- Praia Vermelha: Situada en la zona sur de Río de Janeiro, esta playa es el punto de partida de numerosas excursiones náuticas durante la temporada de migración, además ha mejorado significativamente la calidad de sus aguas en los últimos años.
- Praia de São Conrado: Menos concurrida, combina mar y montaña, y es parte de la ruta migratoria de las ballenas, también fue escenario de una famosa fotografía de una ballena saltando frente al Pan de Azúcar.
- Islas Cagarras: Consideradas uno de los principales lugares para avistar ballenas, estas islas son un santuario de biodiversidad marina y forman parte de un área regulada para el turismo responsable.
En la zona de las Islas Cagarras, se llevan a cabo excursiones de navegación y actividades de stand up paddle, siempre respetando las normas de conservación y la distancia necesaria para no perturbar a estos magníficos mamíferos.











