Los desafíos en el sector lechero
El sector lechero está experimentando realidades contrastantes de acuerdo con los índices que se analicen: mientras que la producción y las exportaciones siguen en aumento, la facturación y la rentabilidad de los tambos pequeños y medianos permanecen en cifras negativas.
Datos de la producción y consumo
Recientemente, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca hizo un balance de los elementos positivos del sector, revelando que la producción de leche se incrementó un 4,5% durante los primeros ocho meses del año, alcanzando un total de 7.515 millones de litros. Esta cifra se mantiene en niveles históricos.
Adicionalmente, se indicó que el consumo interno creció 4% entre enero y agosto y que se exportaron 2.086 millones de litros de leche equivalente, generando ingresos por US$ 1.130 millones, estableciendo así un récord en términos de monto y volumen.
Caída en la facturación y rentabilidad
A pesar del crecimiento en la producción y las exportaciones, los números de la producción primaria no logran recuperarse. Un informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) indica que la facturación de los tambos promedio bajó un 10% interanual en agosto, ajustada a pesos constantes, y un 4,4% en dólares. En total, el acumulado de enero a agosto se encuentra un 10,7% por debajo de lo reportado en el mismo período del año anterior.
Este descenso se debe en gran parte al precio que se paga al productor, que fue 17,8% inferior al año anterior en pesos y 12,1% en dólares. Esta situación impacta negativamente en la rentabilidad de las explotaciones, especialmente en las más pequeñas y medianas. Aunque la rentabilidad promedio se mantuvo en un 0,3% en todos los segmentos, los tambos pequeños sufrieron una caída del 1,62%, mientras que los medianos vieron una disminución de 0,35%. Solo los tambos grandes lograron mantener un margen positivo del 2,9%, aunque aún distante de la línea de equilibrio del 5%.
Perspectivas del mercado
Jorge Giraudo, director ejecutivo del OCLA, comentó que en los estratos pequeños y medianos, la rentabilidad ha sido negativa durante varios meses, y la de los grandes permanece baja. «Esto se debe a que los precios que reciben los productores han sido ajustados por debajo, o a lo sumo igual que la inflación. Afortunadamente, esto se da en un contexto de aumento de costos no tan significativo, lo cual ha evitado que la situación sea aún peor», señaló Giraudo.
El especialista añadió que el retraso en los precios es resultado de una sobreoferta en el mercado interno, que no permite a los productores incrementar su recaudación, mientras que en el ámbito externo la combinación de precios internacionales bajos y un tipo de cambio estancado afecta la recaudación en la industria, lo que se traduce en precios insuficientes para cubrir costos y lograr rentabilidad.
Comentarios de los representantes del sector
Gustavo Augel, coordinador de la Mesa de Lechería de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), afirmó que el precio que reciben los tamberos se encuentra entre los más bajos a nivel mundial y no solo en la actualidad, sino también comparado con los últimos 10 años. A pesar del buen rendimiento en la producción, el consumo interno y las exportaciones, Augel destaca que esto no se refleja en las finanzas de los tambos.
Por otro lado, subrayó que cerca de 500 tambos cierran cada año en Argentina, una situación que no es exclusiva a la concentración de mercado, sino que se debe a una falta de rentabilidad. “Hoy la actividad no es rentable, no es viable”, concluyó.
Pablo Riva, coordinador de la Mesa de Lechería de la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe (Carsfe), respaldó esta opinión, destacando que, mientras el precio de la leche ha aumentado un 10% en el último año, la inflación ha alcanzado el 30%. «Esto explica parte de la caída en la facturación», dijo. También destacó que los costos, tanto en combustible como en insumos, han aumentado drásticamente, lo que genera una ecuación complicada: precios estancados y costos en incremento. Riva concluyó que generalmente, el primer semestre del año presenta una menor facturación y mayores costos, ya que es el período de reservas y siembras, mientras que en la segunda mitad del año se espera un leve aumento en la producción, pero el lastre negativo acumulado sigue presente, lo que complica aún más la situación general.











