Manuel Adorni asume como jefe de Gabinete
En un día clave para el plan de reformas del gobierno, Manuel Adorni, quien fue nombrado recientemente jefe de Gabinete luego de la salida de Guillermo Francos, liderará dos reuniones importantes en la Casa Rosada. La primera, programada para las 9:30, contará con la presencia de todos los ministros, con el objetivo de coordinar las distintas carteras en un contexto de alta tensión.
A las 11:30, Adorni presidirá el Consejo de Mayo en su debut como presidente del organismo. En este encuentro se discutirán los proyectos finales de las reformas laboral y tributaria, un paso previo a su presentación oficial en las próximas sesiones extraordinarias.
Un nuevo liderazgo en tiempos críticos
La llegada de Adorni a la Jefatura de Gabinete ocurre en un periodo de máxima presión, ya que el Gobierno busca finalizar las reformas antes del cambio legislativo programado para diciembre. Esta transferencia de poder de Francos a Adorni es significativa: representa una confianza en una figura del círculo cercano al Gabinete, encargada de coordinar ministerios y dialogar con los gobernadores.
El Gobierno ha propuesto reuniones de gabinete cada 10 días para asegurar una gestión activa y fluida, esperando imprimir un ritmo acelerado a los procesos.
El papel del Consejo de Mayo en las reformas
En este contexto, el Consejo de Mayo se convierte en el espacio donde se empieza a definir el proceso de las reformas que el Gobierno espera impulsar. Entre los temas en discusión se encuentran:
- Reforma laboral
- Nuevos parámetros de organización del trabajo
- Regulación de vacaciones
- Indemnizaciones
- Licencias
La decisión de adelantar la reunión y situarla bajo la dirección de Adorni indica una estrategia para cerrar los debates técnicos y reducir conflictos internos, buscando definir propuestas antes de su presentación ante el Congreso.
Riesgos y desafíos por delante
Aunque esta acción puede interpretarse como un esfuerzo institucional, la rapidez que busca imprimir el Ejecutivo -con reuniones cada 10 días y cierre inmediato de reformas laborales y tributarias- puede limitar el espacio para un análisis detenido y fiscalización adecuada. Esta agilidad podría acarrear, a la larga, repercusiones políticas o sociales.
Además, persiste la incertidumbre sobre la medida en que los gobernadores del oficialismo aceptarán los textos finales de las reformas sin modificaciones. Aunque el diálogo federal es un tema recurrente, el entusiasmo por las reformas podría enfrentarse a intereses provinciales o sindicales.











