Un recuerdo persistente
Jean Michel Bouvier, padre de Cassandre Bouvier, quien cumpliría 44 años hoy, compartió su emoción en un encuentro organizado por la Asociación Marianne de Mujeres Franco Argentinas. Cassandre fue asesinada junto a su amiga Houria Moumni en julio de 2011 en la quebrada de San Lorenzo, en Salta. En este acto en su memoria, Bouvier expresó: «No tengo odio por nadie ni sed de venganza. Solo siento el afán de encontrar la verdad».
Avances en la investigación
Recientemente, Bouvier estuvo en Salta dialogando con el procurador Pedro García Castiello y la Unidad Fiscal Especial. Su objetivo es colaborar con genetistas de Francia para localizar a otros posibles cómplices de Gustavo Lasi, el único detenido hasta ahora por el crimen. Además, comunicó: «Tuve la oportunidad de hablar con el presidente Emmanuel Macron, quien designó a una embajadora para liderar el equipo de investigación francés».
Las dudas persisten
Bouvier es contundente respecto a la naturaleza del crimen, afirmando: «Es imposible que lo haya hecho una sola persona, hay asesinos que están libres». En aquel entonces, Cassandre y Houria, de 29 y 24 años respectivamente, estaban viajando por Latinoamérica cuando desaparecieron el 14 de julio. Sus cuerpos fueron encontrados dos semanas después por un turista.
Reanálisis y nuevos hallazgos
Al mirar hacia atrás, Bouvier mencionó los perfiles genéticos obtenidos en septiembre de 2011 que no fueron considerados en la investigación inicial. Por ello, las autoridades argentinas enviarán expertos a Francia para recuperar esas muestras y procesarlas con tecnologías más avanzadas. También se incluirán hisopos de las víctimas que, desde 2011, han permanecido almacenados en los laboratorios genéticos de la UBA.
Críticas al manejo del caso
Durante su charla, Bouvier mostró su descontento hacia el juez de Instrucción, Martín Pérez, al señalar: «Ese señor no es digno de ejercer la magistratura solo por las conclusiones a las que arribó». A su vez, reveló que expertos franceses han encontrado ADN no identificado que podría reanalizarse, mencionando una posibilidad de elaboración de retratos basados en ese ADN.
El impacto personal
Bouvier se mantiene firme en su lucha por la verdad, reconociendo que con el tiempo es más complicado alcanzar ese objetivo: «Vivo en la contradicción permanente, entre la soledad y la contención. Desde hace quince años me veo, luchando, combatiendo, sin perder la fe en los seres humanos». A pesar de las adversidades, continúa siendo un ferviente defensor del caso.
Elementos adicionales en el caso
Bouvier también mencionó que el análisis de algunos objetos, como la cámara de fotos de Houria y el teléfono móvil de Cassandre, deben ser reconsiderados. Aunque el teléfono ya fue revisado sin encontrar información valiosa, Bouvier sostiene que un nuevo análisis podría resultar provechoso. Además, algunos hallazgos relacionados con fotos de la cámara han sido objeto de debate, pues los peritos franceses concluyeron que no son imágenes borrosas como se había planteado previamente.
Reflexión final
En su conversación, Bouvier reflexionó también sobre el momento de las muertes y discrepancias entre los informes forenses. A su vez, compartió cómo la muerte de su propio padre cuando él tenía once años marcó su vida: «Cada uno lleva dentro de sí heridas, y muchas veces nos construimos a partir de ellas».











