Paro en Coca-Cola por demandas laborales
El Sindicato de Camioneros, bajo el liderazgo de Pablo Moyano, ha declarado un paro indefinido en la planta Mega de Coca-Cola, ubicada en el partido de Tres de Febrero. Este paro se enmarca en un clima de creciente tensión laboral, especialmente con el debate de la reforma laboral que está previsto en el Senado argentino.
Reacciones de la CGT y sus implicaciones
Mientras la Confederación General del Trabajo (CGT) ha decidido disminuir la intensidad de sus protestas —limitándose a una movilización y evitando un paro general para mantener el diálogo con el Ejecutivo—, sectores destacados como el transporte han comenzado a programar paros sectoriales, lo que sugiere un posible escenario de tensión sostenida en las próximas semanas.
- La asamblea que determinó la medida de fuerza reunió a alrededor de 1.500 trabajadores.
- Los trabajadores exigen la efectivización de contratados, mejoras en el esquema de presentismo y la contratación de personal para el turno nocturno.
Pablo Moyano, presente en la asamblea, aseguró: «Estamos de paro y nos vamos a quedar en la planta hasta que tengan una solución», reafirmando así la postura del sindicato de mantener la huelga hasta que se atiendan las demandas laborales. Los trabajadores han solicitado explícitamente condiciones laborales dignas y salarios que reflejen el esfuerzo de su labor.
Desarrollo del conflicto y postura de la empresa
Hasta el momento, los representantes de Coca-Cola no han emitido declaraciones públicas sobre las demandas de los trabajadores, dejando así el conflicto abierto y propiciando un clima de incertidumbre en las negociaciones.
La situación se complica debido a las discusiones internas en la CGT y el posible impacto de la reforma laboral, que promete redefinir varias normas del trabajo formal en el país. En una reunión reciente, la CGT acordó realizar solo una movilización frente al Congreso durante la discusión de la reforma, buscando mantener paz social. Fuentes oficiales declararon: “Se mantiene la voluntad de lograr el mayor nivel de paz social posible y que la protesta quede reducida a la izquierda”.
Divisiones en la dirigencia sindical
Si bien esta estrategia moderada fue apoyada por varios sectores, otros, como los de Juan Carlos Schmid (representante de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte – CATT) y La Fraternidad, han propuesto paros de 12 y 48 horas. El sector más combativo del transporte ha confirmado un paro de 12 horas para el próximo miércoles, fecha que es crucial para la votación en el Senado.
En el ámbito político, la huelga pone de manifiesto las divisiones dentro de la dirigencia sindical acerca de la estrategia a seguir frente al gobierno y las multinacionales. Mientras dirigentes como Héctor Daer y Gerardo Martínez prefieren buscar acuerdos técnicos, otros grupos están incentivando planes de lucha independientes y coordinados.
Incertidumbre sobre la reforma laboral
En la CGT, persiste un ambiente de incertidumbre; ciertos líderes expresan un “cauto optimismo” sobre la posibilidad de que el Gobierno modifique el proyecto tras conversaciones con funcionarios. Sin embargo, hay alertas sobre la falta de garantías de que las reivindicaciones serán incluidas en la versión final.
- Temas críticos para los sindicatos incluyen restricciones al derecho de huelga en servicios esenciales.
- La exigencia de mantener niveles mínimos de prestación entre el 50% y 75%.
- La necesidad de autorización patronal para realizar asambleas.
Por otro lado, Pablo Moyano ha llamado a los trabajadores para que se movilicen el 11 de febrero, coincidiendo con el día programado para la discusión en el parlamento de la reforma. Moyano declaró: “Hay que estar todos en la calle para defender los derechos conquistados”, buscando de este modo articular el reclamo sectorial con un movimiento gremial de mayor envergadura.











