La perspectiva de Pilar Sordo sobre la soledad
Pilar Sordo, reconocida psicóloga, autora y conferencista chilena, abordó en una reciente entrevista para La Fête Chocolat la introspección y el bienestar emocional. Sordo enfatizó que la calidad del vínculo con la identidad personal es crucial para el estado anímico, subrayando la relevancia del amor propio en este proceso.
La especialista sostuvo que “es distinto sentirse solo a estar solo”, lo que le permite diferenciar entre la realidad de la ausencia de compañía y el sentimiento de angustia que puede no estar presente. Para Sordo, el bienestar depende en gran medida de cómo cada persona se relaciona consigo misma, un aspecto que está íntimamente ligado a la calidad del diálogo interno.
El temor al silencio y la revelación personal
La falta de estímulos auditivos externos puede llevar a un enfrentamiento directo con la conciencia individual, algo que, según Sordo, muchos evitan: “La gente le tiene miedo al silencio porque el silencio tiene mucho ruido”. En sus palabras, el silencio puede desvelar verdades que aquellos que carecen de una comunicación interna saludable prefieren ignorar. “Si no deseo enfrentar lo que el silencio puede revelar, me sentiré aún más sola”, advirtió.
La revelación de la verdad interna resulta perturbadora para quienes no mantienen un diálogo interno sano, ya que el silencio expone conflictos que el bullicio exterior suele enmascarar. “Esto está directamente relacionado con el amor propio, no con los prejuicios sobre él, que muchas veces se asocian a la soberbia y el egoísmo”, agregó.
Para Sordo, “el amor propio en sí mismo es profundamente humilde” y establece que al conocer las propias debilidades, se anula la necesidad de juzgar a los demás. Cuando uno acepta su identidad, se transforma la relación con su entorno: “Empiezo a entender que hablar bien de mí es no hablar mal de nadie”.
La importancia del autocuidado
Establecer un vínculo sólido con uno mismo favorece las relaciones interpersonales. Sordo describió la práctica del autocuidado como un acto de altruismo genuino. “Es profundamente generoso porque si yo me cuido primero, lo que te ofrezco lo hago sin esperar nada a cambio”, explicó. El vínculo con otros se torna libre y auténtico cuando no se busca llenar vacíos personales a través de ellos.
“Cuando me coloco en primer lugar y no en el último, no me sentiré sola, porque empiezo a descubrir que lo que está afuera es también adentro”, concluyó la psicóloga.











