Comprendiendo el manguito rotador
A pesar de su denominación, el manguito rotador no es una sola estructura, sino un conjunto de cuatro músculos y sus respectivos tendones: supraespinoso, infraespinoso, subescapular y redondo menor. Estos tejidos rodean la cabeza del húmero, ofreciendo la estabilidad del hombro y permitiendo su rotación y elevación. El doctor Juan Aguilar, cirujano ortopédico especializado en hombro y codo del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, España, afirmó: «El manguito rotador es un elemento clave en el correcto funcionamiento del hombro, ya que proporciona estabilidad dinámica y posibilita un movimiento preciso y coordinado».
Frecuencia y síntomas de las lesiones
Esta lesión es la tercera en frecuencia dentro de las patologías musculoesqueléticas, solo superada por problemas en rodillas y columna lumbar. Los síntomas más frecuentes son el dolor en el hombro, debilidad en la articulación y reducción de la movilidad. Aguilar destacó: «Es fundamental diagnosticar y tratar a tiempo esta patología, ya que la falta de tratamiento puede derivar en un deterioro irreversible de la articulación». En su evolución, el dolor puede intensificarse por las noches, dificultando actividades cotidianas como vestirse o peinarse.
Incidencia y factores de riesgo
Según la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SECOT), la incidencia de la lesión del manguito rotador se incrementa con la edad, afectando a casi uno de cada cuatro individuos mayores de 60 años, y hasta 50% de quienes tienen más de 80 años.
Los especialistas apuntan que las principales causas son:
- Edad y desgaste natural de los tendones
- Traumatismos
- Sobreesfuerzos repetitivos
- Actividades laborales o deportivas con brazos elevados
- Factores genéticos o metabólicos
- Escasa circulación sanguínea en el tendón
- Tabaquismo y enfermedades como la diabetes
El tendón supraespinoso es el más frecuentemente lesionado, aunque otras estructuras pueden verse afectadas al mismo tiempo. Profesiones como peluquería, jardinería, construcción o deportes que implican lanzamiento tienen un mayor riesgo debido a los movimientos repetitivos. El traumatólogo Carlos Morales de Hospiten Santo Domingo agregó que «las lesiones del hombro suelen doler más por la noche, pues la inestabilidad de la articulación provoca presión sobre los estabilizadores».
Diagnóstico y opciones de tratamiento
El diagnóstico se realiza a través de exploraciones físicas y exámenes de imagen, como ecografías o resonancias magnéticas. En lesiones leves, el tratamiento inicial suele ser conservador, incluyendo terapia física, ejercicios específicos e infiltraciones. Aguilar menciona que «la cirugía se recomienda solo en casos de rotura confirmada que no mejoran con rehabilitación o tratamiento médico». La artroscopia de hombro se considera el procedimiento más común, siendo una técnica mínimamente invasiva que permite reparar los tendones utilizando suturas reabsorbibles.
Intervenciones avanzadas y métodos innovadores
Cuando las roturas son severas o irreparables, se opta por técnicas más complejas como la transferencia del músculo dorsal ancho. El especialista Gonzalo Hernández, del Centro de Medicina Deportiva de Alto Rendimiento Vithas Madrid Arturo Soria, explicó que «esta cirugía es segura y eficaz, permitiendo recuperar la función del hombro y aliviar el dolor sin necesidad de usar prótesis». Este procedimiento implica desplazar el tendón del dorsal ancho hacia el hombro afectado para sustituir la función del tendón lesionado, logrando recuperar la estabilidad y rotación de la articulación.
Prevención y hábitos saludables
La mayoría de las lesiones del manguito rotador pueden prevenirse con hábitos apropiados:
- Evitar levantar objetos por encima del nivel del hombro.
- Fortalecer la musculatura del hombro y la espalda.
- Realizar pausas activas si se realizan movimientos repetitivos.
- No forzar articulaciones que duelan y mantener una postura correcta.
Morales concluyó: «El hombro es la única articulación que permite movimiento de 360 grados. Este rango de movimiento lo hace vulnerable, por lo tanto, cuidar de él a través de ejercicios y buenos hábitos es esencial para la prevención».











